Un correo filtrado del Pentágono sugiere que Donald Trump podría usar el reclamo de soberanía de las Malvinas como presión sobre el Reino Unido y la OTAN. La diplomacia argentina reafirmó su posición, mientras el Departamento de Estado mantiene su neutralidad.
Una controversia diplomática ha surgido tras la filtración de un correo del Pentágono, difundido por la agencia Reuters, que indica que el expresidente estadounidense Donald Trump podría utilizar la cuestión de las Islas Malvinas para presionar al Reino Unido y a otros países de la OTAN. Esto, en respuesta a la falta de apoyo de estos aliados en conflictos de Medio Oriente.
La situación ha provocado una escalada diplomática entre Argentina y el Reino Unido, sin beneficios aparentes para la posición argentina. Tanto el presidente Javier Milei como el canciller Pablo Quirno respondieron a Londres reafirmando la soberanía argentina sobre las Malvinas. Durante una entrevista con el canal Neura, Milei declaró: “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”, lo que generó dudas sobre si se refería a una posible intervención de Trump o a avances diplomáticos previos.
El gobierno británico y las autoridades de las islas rechazaron cualquier cambio en el statu quo. Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU. reafirmó su postura histórica de neutralidad: “Reconocemos que existen disputas sobre la soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Estados Unidos reconoce la administración de facto del archipiélago por parte del Reino Unido sin tomar partido en las disputas sobre la soberanía”.
Analistas internacionales advierten que Argentina debe mantener prudencia y evitar ser utilizada en juegos políticos externos. El caso de Groenlandia, donde Trump también presionó a Dinamarca, se menciona como un antecedente de este tipo de tácticas. La recomendación es preservar la relación bilateral con el Reino Unido y no comprometer una cuestión estratégica de la política exterior argentina.
