Un estudio publicado en Nature Astronomy revela que un objeto de 500 kilómetros de diámetro, ubicado en el Cinturón de Kuiper, podría tener una atmósfera extremadamente tenue, desafiando las teorías actuales sobre los límites de los cuerpos celestes capaces de retener gases.
Un equipo de astrónomos ha publicado un estudio en la revista Nature Astronomy que sugiere la existencia de una atmósfera en un diminuto mundo helado situado más allá de Plutón. El objeto, catalogado como (612533) 2002 XV93, tiene apenas 500 kilómetros de diámetro y se convierte en el cuerpo más pequeño del Sistema Solar detectado hasta la fecha que retiene una capa gaseosa mediante su propia gravedad.
El investigador principal, Ko Arimatsu, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, señaló que este hallazgo «cambia nuestra visión de los mundos pequeños del Sistema Solar, no solo más allá de Neptuno». Además, añadió: «Encontrar una atmósfera alrededor de un objeto tan pequeño fue genuinamente sorprendente y desafía la visión convencional de que las atmósferas se limitan a los planetas grandes, los planetas enanos y algunas lunas grandes».
Alan Stern, del Southwest Research Institute y científico principal de la misión New Horizons de la NASA, calificó el hallazgo como «un avance asombroso», pero subrayó que «necesita urgentemente una verificación independiente. Las implicaciones son profundas si se confirma».
Este planeta menor, considerado un plutino, orbita el Sol dos veces en el tiempo que Neptuno completa tres órbitas. En el momento del estudio, se encontraba a más de 5.500 millones de kilómetros de distancia, más lejos que Plutón, en la región conocida como el Cinturón de Kuiper.
Según el estudio, la atmósfera de este mundo helado es entre 5 millones y 10 millones de veces más delgada que la de la Tierra, y entre 50 y 100 veces más fina que la tenue atmósfera de Plutón. Las hipótesis preliminares apuntan a que podría haberse formado por erupciones volcánicas o por el impacto de un cometa. Arimatsu indicó que los compuestos atmosféricos más probables son metano, nitrógeno o monóxido de carbono.
El científico destacó la importancia de futuras observaciones, especialmente con el telescopio espacial Webb de la NASA, para verificar la composición de la atmósfera. «Por eso el monitoreo futuro es tan importante. Si la atmósfera se desvanece durante los próximos años, eso indicaría un origen por impacto. Si persiste, o varía de manera estacional, eso apuntaría más a un suministro interno continuo de gas procedente de volcanes de hielo», concluyó.
