El corazón del beato argentino Fray Mamerto Esquiú fue robado en dos ocasiones del convento de San Francisco de Catamarca. El primer hurto terminó con su recuperación, pero el segundo, ocurrido en 2008, dejó una incógnita que perdura hasta hoy.
El corazón de Fray Mamerto Esquiú permanece envuelto en uno de los mayores misterios religiosos de la historia argentina. La reliquia, considerada por miles de fieles como un símbolo espiritual y patrimonial de enorme valor, fue robada en dos oportunidades del convento de San Francisco de Catamarca. Mientras el primer episodio terminó con una inesperada recuperación, el segundo hurto dejó una incógnita que continúa abierta casi dos décadas después.
Fray Mamerto Esquiú, el 14º beato de Argentina, fue un fraile franciscano recordado por su defensa de la Constitución de 1853 y beatificado por la Iglesia Católica en 2021. Murió el 10 de enero de 1883. Tras su fallecimiento, una autopsia realizada por orden de las autoridades permitió extraer sus entrañas debido a sospechas de envenenamiento. Su cuerpo fue sepultado en Córdoba, pero su corazón quedó resguardado en Catamarca, donde con el tiempo se convirtió en una de las reliquias religiosas más veneradas del país.
De acuerdo con registros históricos y documentos de la orden franciscana, el corazón de Esquiú fue entregado al convento de San Francisco el 17 de mayo de 1883. Allí permaneció durante décadas, trasladado entre distintos sectores del templo y exhibido en ocasiones especiales para los fieles. La reliquia fue considerada “incorrupta” por muchos creyentes debido a su estado de conservación.
El primer episodio de robo ocurrió el 30 de octubre de 1990. Ese día, el corazón desapareció del convento franciscano en circunstancias nunca esclarecidas. Una semana más tarde, el 7 de noviembre, la reliquia fue encontrada abandonada en el techo del convento o en dependencias anexas. Según relatos posteriores, el corazón había quedado expuesto al sol y a la intemperie, lo que obligó a realizar tareas de restauración. La Justicia nunca logró identificar al responsable de aquel robo.
El caso más impactante ocurrió en enero de 2008. La urna donde descansaba el corazón fue violentada dentro del convento de San Francisco y la reliquia desapareció nuevamente. Esta vez, nunca volvió a aparecer. Testigos aseguraron haber visto a un hombre salir corriendo del lugar. Días después fue detenido un joven mendocino de 20 años identificado como Gemian Jasani —también mencionado en algunas publicaciones como Gamil Casini—, quien confesó haber sustraído la reliquia. Según su declaración judicial, el joven rompió la urna y luego arrojó el corazón a un cesto de basura en el centro de San Fernando del Valle de Catamarca porque “le manchaba las manos”. A pesar de rastrillajes y operativos, el corazón nunca fue encontrado.
Las autoridades religiosas calificaron el hecho como un golpe devastador para la comunidad católica catamarqueña. El entonces superior del convento afirmó que el robo había sido ejecutado específicamente para llevarse la reliquia, ya que ningún otro objeto de valor había sido sustraído.
A más de 18 años del segundo robo, el destino del corazón de Esquiú continúa siendo desconocido. Nunca hubo pruebas concluyentes sobre qué ocurrió realmente con la reliquia después de su desaparición.
