Iván Carlos Méndez fue sentenciado por la Justicia federal de Rosario tras comprobarse que utilizaba su matrícula para eludir controles y transmitir órdenes entre líderes de organizaciones criminales detenidos.
La investigación del Servicio Penitenciario Federal (SPF) reveló que el abogado Iván Carlos Méndez no ejercía la defensa legal de sus clientes, sino que operaba como un nexo entre capos narco alojados en distintos penales. Méndez se trasladaba en colectivo, vestía de manera informal y residía en el barrio 1-11-14 de Bajo Flores, características que llamaron la atención de los guardias del penal federal de Marcos Paz.
Según la pesquisa, iniciada en enero de 2025, Méndez llevaba y traía mensajes entre los pabellones de alto riesgo, facilitando la comunicación entre líderes de bandas como René “El Brujo” Ungaro, los hermanos Cantero (jefes de Los Monos), Mario Segovia y el expiloto peruano Julio Rodríguez Granthon. En una carta interceptada a un familiar de Ungaro apareció el número de celular del abogado, lo que permitió desarticular un plan para asesinar a un narco rival.
La Justicia determinó que Méndez “incurrió en un empleo abusivo y desleal de su condición de abogado para eludir los controles del SPF, triangulando comunicaciones y directivas para la gestión de bienes de origen ilícito”. El juez federal de Rosario, Carlos Vera Barros, lo condenó a seis años de prisión y ocho años de inhabilitación profesional mediante un juicio abreviado impulsado por la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario.
Los delitos imputados incluyen asociación ilícita, encubrimiento agravado por ánimo de lucro y habitualidad, lavado de activos agravado por pertenencia a banda, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, confabulación para el tráfico de drogas y acopio de armas de fuego.
