Todos los domingos, un grupo de entusiastas se reúne en la costa de Vicente López para practicar automodelismo con réplicas de 4×4, en un circuito natural de obstáculos.
Todos los domingos, a media mañana, es habitual ver a un grupo de personas en el punto donde el vial costero de Vicente López hace rotonda con la avenida Hipólito Yrigoyen. La escena atrae la atención de quienes transitan en bicicleta, roller, corriendo o caminando: vehículos a escala, de poco más de medio metro de largo, que reproducen con detalle marcas reconocibles. Son silenciosos, por lo que solo quienes prestan atención los advierten.
Tras unos minutos de charla y pruebas, los “conductores”, con control remoto en mano, se adentran en la reserva ubicada en ese punto de la costa. Allí, los vehículos especialmente diseñados para trepar recorren un circuito natural de obstáculos en la barranca del río. “Crawler” es el nombre de esta modalidad de automodelismo, en la que los vehículos respetan una escala de 1 a 10. Alimentados por baterías de litio (similares a las de los celulares), están diseñados para desplazarse a baja velocidad pero con alto torque, lo que permite la escalada y el sorteo de obstáculos.
“Esta actividad la desarrollamos entre amigos, padres e hijos y toda la gente que se va sumando al grupo los domingos por la mañana y eventualmente alguna noche, ya que las camionetas cuentan con luces”, explican los mentores. “Esto está creciendo mes a mes con la incorporación de nuevos participantes de lugares como La Plata, San Justo, Pilar, Maschwitz, CABA, Castelar, San Isidro y, por supuesto, Vicente López”, agregan, y remarcan que los vehículos son ecológicos, por lo que no interfieren con la tranquilidad de quienes pasean por el vial costero.
