El dato de inflación de abril marcó la primera caída en 10 meses. Analistas proyectan que en mayo la tendencia a la baja se mantendrá, aunque el piso del 2% parece difícil de alcanzar.
El índice de inflación de abril registró una baja mensual del 2,6%, la primera disminución en diez meses, según datos oficiales. Si bien el mercado esperaba una cifra similar, algunas consultoras habían anticipado una caída mayor. Dos indicadores generaron optimismo: la suba de alimentos y bebidas fue del 1,5%, muy por debajo de meses anteriores, y la inflación núcleo (que excluye precios regulados y estacionales) se ubicó en 2,3%, su nivel más bajo desde octubre.
La economista María Castiglioni señaló que los relevamientos de precios de C&T para lo que va de mayo muestran una moderación, impulsada por el fin del pico estacional de educación e indumentaria y la desaceleración en alimentos y bebidas. También influyen las rebajas del Hot Sale y el ajuste acotado de combustibles. Castiglioni estimó que la inflación de mayo podría ubicarse en torno al 2,2%. Otros analistas, como Fernando Marull, proyectan un rango del 2% al 2,1%.
Desde Adcap indicaron que el dato de abril estuvo ligeramente por encima del consenso, lo que sugiere que los ajustes en precios regulados y combustibles compensaron parcialmente la moderación en alimentos. Consideran que la próxima etapa de desinflación será más compleja debido a los ajustes de precios relativos y la inercia indexatoria.
Un informe de LCG reveló que en la segunda semana de mayo los precios de los alimentos cayeron un 0,8%, consolidando las expectativas de desaceleración. Además, la decisión de YPF de aumentar solo un 1% el precio de los combustibles y congelarlo por 45 días eliminó un posible repunte inflacionario.
La incógnita es si en junio y julio se podrá mantener el proceso de desinflación, un desafío mayor. Las proyecciones indican que el año cerraría cerca del 31,5% registrado en 2025. El Gobierno busca impulsar una reducción adicional mediante la estabilidad cambiaria y la caída de la base monetaria en términos reales (5% nominal contra una inflación acumulada del 12%).
Otro tema clave es si la desaceleración permitirá activar el plan de remonetización de la economía, que implica que el Banco Central compre dólares sin retirar pesos del mercado. Esto estaba previsto en la fase 4 del plan monetario, pero no se implementó debido a la necesidad de controlar la inflación tras un primer trimestre con suba del 9,5%.
Se espera que la reducción de la inflación impulse una mejora del salario real, que cayó en los primeros meses del año tanto para empleados públicos como para trabajadores en relación de dependencia.
