El país sudamericano atraviesa su tercera semana de protestas con bloqueos en 22 puntos. La escasez de combustible y la derogación de un decreto de ajuste marcan los primeros meses del gobierno de Rodrigo Paz.
Bolivia enfrenta una nueva crisis de gobernabilidad. El país registra su tercera semana consecutiva de movilizaciones, con 22 puntos de bloqueo que afectan el tránsito y el abastecimiento. La ciudad de La Paz permanece sitiada por las protestas.
Rodrigo Paz asumió la presidencia hace siete meses. Su gestión se ha visto marcada por la escasez de combustible, un problema que prometió resolver durante su campaña electoral.
En diciembre de 2024, Paz declaró la emergencia económica y anunció el fin del subsidio a los combustibles. La gasolina subió un 86% y el diésel un 160%. Veintiún días después, el 12 de enero, el presidente derogó el decreto en medio de presiones sociales. Una integrante de la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa declaró antes de la firma del acuerdo: ‘Los ministros se están comprometiendo, pero quien promulga es el presidente. Aguantaremos dos días más’.
Las protestas actuales reúnen a distintos sectores con demandas específicas. Los maestros solicitan aumentos salariales. Los transportistas reclaman por la calidad del combustible. La Federación de Campesinos Túpac Katari exige la renuncia del presidente. Seguidores de Evo Morales marchan hacia la capital para rechazar una reforma constitucional impulsada por Paz y exigir el cese de procesos judiciales contra el exmandatario, quien permanece en Cochabamba eludiendo una orden de captura.
La crisis energética tiene raíces estructurales. Bolivia fue el segundo mayor reservorio de gas natural de América del Sur en 2006, cuando Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos. La producción alcanzó su pico en 2014 y luego entró en declive. La inversión extranjera se retrajo y el Estado no diversificó su matriz productiva.
Durante su campaña, Paz prometió no recurrir al Fondo Monetario Internacional. Según informó Bloomberg, el gobierno mantiene conversaciones con el organismo para un préstamo que incluiría ajuste cambiario y posibles devaluaciones.
Desde su independencia en 1825, Bolivia ha tenido más de 85 gobiernos, 38 de ellos de facto.
