El abogado laboralista Juanma Lorente identifica tres comportamientos que, según su experiencia, indican un ambiente laboral negativo y recomienda considerar la renuncia.
Trabajar en un entorno hostil tiene consecuencias reales: mayor absentismo, peor rendimiento y un desgaste que afecta tanto al empleado como a la organización. Identificar a tiempo las señales de un mal ambiente laboral puede marcar la diferencia entre una carrera profesional sana y años de estrés innecesario.
El abogado laboralista Juanma Lorente sintetiza esas señales en algunos puntos que conviene conocer. El letrado identifica tres comportamientos que, según su experiencia, deberían llevar a cualquier trabajador a replantearse si continuar en su empresa es realmente sostenible.
Lorente afirmó: “Si en tu empresa pasan las tres cosas que yo te voy a contar, más vale que vayas buscando una salida, si es posible, porque bien, bien, bien, no se debe trabajar allí.” Su lista comienza con una práctica frecuentemente subestimada, pero que representa un incumplimiento legal importante.
“No te dan EPIS, no te dan ropa, no te dan botas de trabajo, no te dan una bata”, enfatizó el abogado. Para él, la ausencia de equipos de protección individual o vestimenta adecuada no es solo una señal de desinterés por la seguridad, sino también una infracción. Mencionó casos concretos: “He visto farmacias que facturan millones, que no le dan una bata a los farmacéuticos”.
El segundo síntoma es el trato autoritario por parte de la dirección. Lorente lo definió: “Tu jefe es un déspota. O sea, si en tu empresa tu superior te trata fatal, más que hablarte, te pisotea constantemente. Señores, ese no es el sitio.” Y añadió: “Aunque creas que no, vas a encontrar otro trabajo fuera. En algún momento ya no vas a poder más.”
La última señal, según el abogado, es la presión para realizar horas extra como norma cultural, incluso con la complicidad de los propios compañeros. Lorente lo describió: “Política de: ‘No, no, aquí se hacen horas extras. No haces horas extras, te miro mal’.” Y señaló que, en muchos casos, la presión no proviene del jefe, sino del entorno: “No te mira mal tu jefe, el déspota. Te miran mal los compañeros, porque claro, ellos se quedan más tiempo y tú no.”
Cuando una empresa incumple la normativa de seguridad, mantiene un ambiente de abuso y promueve la cultura de las horas extra obligatorias, la recomendación del abogado es abandonar ese espacio laboral. La falta de equipos de protección, el trato despótico y la presión colectiva para trabajar más allá del horario forman un patrón que, según Lorente, debe ser interpretado como una señal de alarma.
