Un chal ensangrentado, un detective aficionado y una prueba de ADN que le puso cara a Jack el Destripador más de un siglo después

Compartir:

La identidad de Jack el Destripador sigue siendo, casi 140 años después del último de sus crímenes comprobados, uno de los enigmas policiales más oscuros de todos los tiempos. En 2014, un detective aficionado afirmó haber resuelto el caso mediante un análisis de ADN sobre un chal ensangrentado, señalando a Aaron Kosminski como el asesino.

La identidad de Jack el Destripador sigue siendo, casi 140 años después del último de sus crímenes comprobados, uno de los enigmas policiales más oscuros de todos los tiempos. Tanto que aún hoy desvela a criminólogos profesionales, historiadores y simples aficionados, e incluso dio lugar a la creación de un área de investigación específica, la “ripperología”, desarrollada a medio camino entre la ciencia y la mera especulación. Tampoco se sabe con exactitud la cantidad de sus víctimas. Los registros policiales de la época contabilizan once femicidios perpetrados en Whitechapel entre abril de 1888 y febrero de 1891, pero los investigadores coinciden que, por sus características, solamente cinco se le pueden adjudicar con certeza al mismo asesino en serie, todos ocurridos en el lapso de 70 días que va desde el 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888. A esas mujeres se las conoce como “las cinco canónicas”.

En medio de tanta incertidumbre, cuando en 2014 Russell Edwards publicó su libro Naming Jack the Ripper (Nombrando a Jack el Destripador) la noticia causó sensación entre los aficionados a los misterios del mundo del crimen. En la presentación, Edwards, que se definió a sí mismo como “un detective aficionado”, afirmó que había logrado resolver el enigma luego de realizar una investigación exhaustiva con tecnología forense de punta sobre un chal ensangrentado para descubrir “definitiva, categórica y absolutamente” la identidad del asesino que aterrorizó a la Londres victoriana. Dio también un nombre: Aaron Kosminski, un inmigrante polaco, de profesión barbero, muerto en un asilo de locos el 24 de mayo de 1919.

Esa supuesta revelación dio lugar de inmediato a un negocio: “La gira de Jack el Destripador de Russell Edwards”, un recorrido turístico de alrededor de dos horas por el East End de la capital británica a través de Whitechapel Road, Gunthorpe Street y Wentworth Street que finaliza en Mitre Square. Las paradas obligadas son los lugares donde ocurrieron los cinco crímenes que se le adjudican con seguridad al asesino.

El inicio de una leyenda comenzó la madrugada del viernes 31 de agosto de 1888, en Buck’s Row, una calle oscura del barrio de Whitechapel, en el East End de Londres, cuando un chofer de nombre Charles Cross descubrió el cuerpo de una mujer junto a un portal. La policía identificó a Mary Ann Nichols, una prostituta de 43 años, asesinada con cortes en la garganta y el abdomen parcialmente rasgado. Lo que siguió fue una cadena de crímenes que aterrorizaron a la ciudad. En solo setenta días, otras cuatro mujeres aparecieron muertas de manera similar: Annie Chapman (8 de septiembre), Elizabeth Stride y Catherine Eddowes (30 de septiembre), y Mary Jane Kelly (9 de noviembre).

Los asesinatos de Jack el Destripador también dieron lugar a la elaboración del primer perfil criminal de la historia policial, a cargo del médico forense Thomas Bond. Bond rechazó la idea de que el asesino contara con conocimientos científicos o anatómicos, y sostuvo que debía tratarse de un hombre solitario, sujeto a “ataques periódicos de manía homicida o erótica”. También confirmó que se trataba de un solo criminal.

Entre los principales sospechosos se encuentran el abogado Montague John Druitt, el pintor Walter Sickert, el duque de Clarence Alberto Víctor, y el zapatero John Pizer. Sin embargo, la mayoría de las hipótesis apuntan a seis personas, entre ellas Aaron Kosminski. El director del Departamento de Investigación Criminal de Scotland Yard en el momento de los crímenes sostenía que Jack era un barbero judío-polaco desequilibrado mentalmente llamado Aaron Kominski. Fue interrogado y desechado como posible asesino, y luego internado en un asilo mental en 1891, donde murió en 1919.

En 2014, Russell Edwards compró el supuesto chal ensangrentado de Catherine Eddowes y lo sometió a análisis de ADN con el doctor Jari Louhelainen. Se encontró compatibilidad con el ADN de una descendiente de Eddowes y con sangre de otra persona que, según Edwards, tenía un 100% de compatibilidad con la descendiente directa de la hermana de Aaron Kosminski. No obstante, es imposible saber si ese chal es el mismo que la policía encontró cerca del cadáver de Eddowes y que luego desapareció de Scotland Yard, o si se trata de una falsificación. Así, el misterio que envuelve la identidad de Jack el Destripador sigue siendo uno de los mayores enigmas criminales de la historia.

También puede interesarte

El Ejército de Nigeria mata a doce presuntos terroristas al repeler un ataque yihadista

Las Fuerzas Armadas de Nigeria informaron que doce presuntos terroristas murieron tras un ataque yihadista repelido en el noreste del país, cerca de la frontera con Camerún.

Reencuentro entre Martín Menem y Santiago Caputo en medio de tensiones internas en La Libertad Avanza

Martín Menem y Santiago Caputo se reúnen en el Gabinete y la mesa política en medio de fricciones por una cuenta anónima en redes sociales vinculada al diputado.

CNE extendió fecha para inscribir testigos electorales de las elecciones presidenciales del 31 de mayo

El CNE amplió hasta el 28 de mayo el plazo de inscripción de testigos electorales para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Capacitaciones presenciales y plataforma digital para el registro.

Tensión en Medio Oriente y en Washington: incidentes y negociaciones en vivo, domingo 24 de mayo

Cobertura en tiempo real del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán: ataque israelí en Líbano, tiroteo en la Casa Blanca y avances en negociaciones nucleares.