El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la organización está en una situación financiera insostenible, con cuotas impagas récord y recortes de personal y presupuesto para 2026.
El secretario general de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, afirmó que la organización se encuentra en una situación financiera que describió como una “carrera hacia la bancarrota”. En respuesta, el organismo redujo dotaciones de personal y su presupuesto para el año 2026.
La crisis financiera surge de dos factores: el impago de cuotas por parte de varios Estados miembros y la obligación normativa de devolver fondos no utilizados, aunque estos no fueron cobrados.
La ONU cerró el año 2025 con una cifra récord de 1560 millones de dólares en cuotas impagas, más del doble que en 2024. El mayor deudor es Estados Unidos, responsable de aproximadamente el 95 % de esa deuda, de unos 2200 millones de dólares si se suman las cuotas no pagadas de 2025 y las acumuladas en los primeros meses de 2026. A Estados Unidos le siguen China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, México e Irán.
De acuerdo con las normas de la ONU, las contribuciones dependen del tamaño de la economía de cada Estado miembro. Estados Unidos representa el 22 % del presupuesto central, seguido por China, con el 20 %. Además de no pagar sus cuotas correspondientes, Washington también redujo la financiación voluntaria de diferentes agencias de la ONU.
A esto se suma una normativa que obliga a la ONU a devolver en 2027 unos 1300 millones de dólares en fondos no utilizados, de los cuales casi 900 millones provienen de recortes en Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP). Guterres describió esta situación como un “ciclo kafkiano”: la organización debe devolver un dinero que no existe.
Guterres señaló que 2025 terminó con una cantidad récord sin pagar, equivalente al 77 % del total adeudado. Como parte del plan de ajuste denominado ONU80, el organismo anunció la eliminación de casi 2700 puestos de trabajo y recortes superiores al 21 % en misiones políticas especiales para el corriente año. Los Estados miembros también acordaron recortar el presupuesto de 2026 en alrededor de un 7 %, lo que representa un presupuesto de 3450 millones de dólares.
De no revertirse la situación, la ONU se vería obligada a cerrar temporalmente su sede principal de Nueva York en agosto si no recibe financiación suficiente en las próximas semanas. Entre las posibles consecuencias, figura la cancelación de la Asamblea General anual prevista para septiembre, además del cierre de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.
Como parte del ajuste estructural, la ONU evalúa medidas como la relocalización de las agencias UNICEF, UNFPA y ONU Mujeres en Nairobi para finales de 2026, en el marco de la reforma ONU80. También se evalúa la fusión en una sola agencia de las operaciones del Programa Mundial de Alimentos, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados.
Guterres planteó dos caminos posibles: que los Estados morosos paguen lo adeudado, o reformar el reglamento financiero de la organización. Ese proceso requiere el acuerdo de dos tercios de la Asamblea General y la aprobación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China.
