El tecnólogo Marcelo Rinesi cuestionó los consensos sobre la extensión de la vida, advirtió sobre los riesgos del marketing en la inteligencia artificial y explicó por qué se debe desconfiar de las supuestas zonas azules.
En una nueva entrega del programa Proyecto 122, el tecnólogo y programador Marcelo Rinesi abordó el campo de la longevidad. Rinesi planteó una visión escéptica respecto a las promesas optimistas difundidas en redes sociales y medios de comunicación. Señaló que, si bien la genética aporta claves, el envejecimiento es un desafío técnico sin soluciones mágicas a la vista.
Al referirse a las denominadas zonas azules —regiones donde presuntamente la población vive más tiempo—, Rinesi las definió como una construcción cultural más que científica. “Todas las culturas tienen historias o leyendas de alguna zona especial del mundo donde por un factor X la gente vive más. Atrae mucho emocionalmente. Es una leyenda básica”, afirmó. Según Rinesi, estas narrativas se apoyan en registros de nacimiento difíciles de validar y en sesgos estadísticos, y funcionan como una herramienta de marketing para la industria de la longevidad. “El problema fundamental de la industria de la longevidad como industria es que la leyenda vende más que el hecho, porque el hecho es que podemos poco”, sostuvo.
En cuanto a la inteligencia artificial aplicada a la salud, Rinesi advirtió sobre el discurso de los ejecutivos del sector. Desestimó la idea de que la biología sea un campo que se resuelve únicamente con fuerza bruta de datos. “Es falso lo que dice Jensen Huang de NVIDIA, que dice que entramos en la parte ingenieril de la biología y que por lo tanto es exponencial el avance. Si el CEO de McDonald’s te dice que vamos a vivir hamburguesas en 5 años, es marketing y no es medicina”, declaró. Para Rinesi, la medicina requiere una inteligencia artificial diseñada por biólogos y para biólogos, alejada de promesas vacías que buscan atraer capital financiero bajo la excusa de curar el envejecimiento.
Finalmente, Rinesi ofreció un consejo pragmático para quienes buscan bienestar: ignorar la infodemia digital. Según su perspectiva, lo que se consume en redes sociales condiciona los hábitos de forma negativa. “La información es el input principal a la fisiología en los humanos porque es lo que determina qué haces. Lo que miras en el celular o lees en el diario o en un podcast no es gratis en tu salud”, concluyó.
