El papa León XIV visitó la Sagrada Familia en Barcelona para iniciar la celebración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Durante su visita, no pudo acceder al edículo-taller, el pequeño habitáculo donde el arquitecto vivió y trabajó sus últimos años, destruido en 1936.
El papa León XIV visitó este sábado la Sagrada Familia de Barcelona para conmemorar el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. La jornada incluyó una ofrenda floral en la tumba de Gaudí, ubicada en la cripta de la basílica, y una misa solemne presidida por el pontífice. Miles de fieles siguieron los actos desde el interior del templo y desde el exterior, donde se instalaron pantallas gigantes.
El edículo-taller de Gaudí fue un pequeño habitáculo de planta cuadrada y tejado a dos aguas, construido sobre los terrenos de la basílica. Allí, el arquitecto pasó sus últimos años, dedicado exclusivamente a la obra. El espacio funcionaba como estudio privado, sala de diseño y vivienda improvisada. En este entorno austero se elaboraban maquetas de yeso a gran escala y se probaban las soluciones geométricas del templo.
El 7 de junio de 1926, Gaudí salió del edículo para dirigirse a la iglesia de San Felipe Neri y fue atropellado por un tranvía. Falleció días después. El taller fue destruido por un incendio en 1936, durante la Guerra Civil española. Actualmente, se puede visitar de forma virtual mediante recreaciones digitales y experiencias de realidad virtual.
La agenda del papa incluyó la bendición de la torre de Jesucristo, recién finalizada, que se convirtió en la estructura más alta del templo. El acto fue seguido por 4.000 invitados en el interior y por otros tantos en la calle Marina. La organización dispuso un dispositivo especial para facilitar la participación ciudadana.
El lema «Alza la mirada» presidió la jornada, invitando a contemplar la nueva torre y el legado de Gaudí. La visita papal se enmarca en los actos del centenario de la muerte del arquitecto catalán.
