A casi cuatro años de la implementación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, el sistema de etiquetado frontal genera controversia entre especialistas. Mientras algunos defienden el modelo de la OPS, otros señalan inconsistencias y proponen modificaciones.
En agosto de 2022 entró en vigor la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable Nº 27.642, conocida como Ley de Etiquetado Frontal. La normativa estableció la colocación de sellos negros en el frente de los envases de alimentos que superan ciertos niveles de nutrientes críticos. Desde entonces, numerosas empresas reformularon productos para evitar los octógonos, y los consumidores modificaron sus hábitos de compra. Un estudio de 2023 de Unicef y la Fundación Interamericana del Corazón indicó que el 68% de los padres y madres de niños menores de 13 años afirmó que los sellos afectan su intención de compra.
Sin embargo, dentro del ámbito nutricional surgieron críticas. La Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) sostuvo que el sistema de etiquetado basado en el Modelo de Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presenta inconsistencias. Según la SAN, productos de la misma categoría pueden tener más nutrientes críticos sin sellos que otros con sellos. Por ejemplo, un queso untable dietético tiene tres sellos, mientras que su versión común tiene dos, a pesar de que esta última contiene más sodio.
El sistema argentino utiliza umbrales móviles, donde los límites dependen de la densidad energética del producto. Sergio Britos, profesor de la UCA y miembro de la SAN, explicó que este método perjudica a alimentos con bajas calorías, ya que la probabilidad de recibir un sello aumenta. Además, señaló que la industria puede agregar calorías para diluir nutrientes críticos y evitar sellos.
Por otro lado, defensores del modelo, como la nutricionista Andrea Graciano de la UBA, argumentaron que el sistema de umbrales móviles permite evaluar los productos independientemente de quién los consuma y mantiene coherencia con las recomendaciones internacionales. Destacaron también la creación de yogures sin azúcar agregada como un efecto positivo de la ley.
Argentina, junto con México y Colombia, es uno de los pocos países que adoptó el modelo de la OPS. La mayoría de los países de América Latina y del mundo utilizan umbrales fijos por cada 100 gramos de producto. Hasta el momento, no se realizaron estudios sobre el impacto real del etiquetado en el consumo o la producción en el país.
El Gobierno envió un proyecto al Congreso para derogar la ley, lo que generó rechazo tanto de los impulsores como de la SAN. Esta última afirmó que no apoya la derogación, pero sí modificaciones. La SAN destacó que la ley incluye otros capítulos relevantes, como la regulación de publicidad dirigida a niños y la promoción de alimentación saludable en escuelas. La FAO también expresó que la ley es perfectible, pero que derogarla no es la solución.
