La planta de Fremont en California dejó de ensamblar los modelos S y X, y el espacio se reconvirtió para producir el robot Optimus.
Tras 14 años en funcionamiento, Tesla desmanteló la línea de producción de los modelos S y X en su planta de Fremont, California, Estados Unidos. La empresa ya había cesado la fabricación de estos vehículos en mayo pasado, y tras 46 días de trabajo se completó el desmantelamiento.
El espacio liberado se reconvirtió para ensamblar robots humanoides, correspondientes al proyecto Tesla Optimus. Este robot, según la compañía, es un dispositivo multipropósito diseñado para tareas domésticas, industriales y peligrosas.
Optimus mide 1,73 metros de altura y pesa 57 kilogramos. Funciona con las mismas redes neuronales y chips de inteligencia artificial que los vehículos de Tesla, incluido el sistema FSD. Según lo informado, puede reconocer y manipular objetos delicados, clasificar residuos, ordenar espacios y doblar ropa. Está equipado con funciones de lenguaje basadas en IA, puede entender comandos de voz y asistir a los usuarios de forma conversacional. También cuenta con un sistema de equilibrio dinámico y articulaciones con gran rango de movimiento para caminar sobre distintos terrenos y evitar obstáculos.
El propio Elon Musk declaró a principios de año que la nueva planta de robots producirá un millón de unidades anuales, aunque aún no se estableció un cronograma concreto.
La planta de Fremont fue inaugurada originalmente por General Motors en 1962, y posteriormente operó como una empresa conjunta entre GM y Toyota. Tesla la compró en 2010, cuando ya estaba inactiva, por 42 millones de dólares. Gracias a un préstamo de 465 millones de dólares del Departamento de Energía de Estados Unidos, la modernizó para fabricar allí el Model S en 2012. Tres años después añadió líneas de producción para el Model X, a los que luego se sumaron los Model 3 y Model Y.
Los modelos S y X, pese a haber sido innovadores en su momento, vieron caer sus ventas con la masificación de la industria automotriz china, quedando desfasados en precio respecto a los Model 3 y Model Y, y convirtiéndose en productos de nicho, al igual que la Cybertruck.
