El Senado argentino enfrenta una agenda legislativa cargada de proyectos pendientes, con un cuarto intermedio vigente hasta el 6 de agosto y varias iniciativas del oficialismo sin avances concretos.
Una abultada bandeja de proyectos libertarios frenados y un recinto trabado con cuarto intermedio vigente hasta el 6 de agosto representan la agenda que tendrá el Senado hasta fin de año. Los legisladores obtuvieron, antes del receso invernal, un nuevo aumento en sus dietas —más de 12 millones de pesos en bruto— por estar atadas a la paritaria de empleados, según lo resuelto por todos los bloques en 2024.
Como iniciativa más reciente quedó la de propiedad privada, que fue motivo principal del cuarto intermedio. Es uno de los textos que desea el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aunque el oficialismo ya sufrió modificaciones. Sturzenegger defendió la ley de Sociedades, pero no se registraron guiños concretos desde la oposición dialoguista.
En caso de resolver el tema de propiedad privada el 6 de agosto, durante el mismo mes podría sancionarse la ley denominada “Hojarasca”, que elimina normativas vetustas. Dicha ley estaba pensada para esa jornada, pero la postergación del primer proyecto y la dificultad de la jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, dejaron el asunto sin definición. Bullrich destinó energía a otros objetivos y dejó a su espacio expuesto en varias ocasiones.
Otros articulados comenzaron en comisiones con promoción y luego quedaron olvidados, como la remodelación de la ley de salud mental. Desde usinas oficialistas indicaron que tras las vacaciones impulsarían novedades. En mayo, la directora de abordaje integral de salud mental, Liliana González, afirmó: “Después de 15 años de sancionada la ley, podemos concluir que, de esta forma, no funciona adecuadamente”.
Iniciativas como ludopatía y etiquetado frontal no son mencionadas. Días atrás fue girado a tres comisiones el súper RIGI, ya aprobado por la Cámara baja, que espera sanción definitiva.
La Casa Rosada pretende que Diputados apure modificaciones sobre la inocencia fiscal. En el Senado se asoman ansiedades por la reforma política, aunque no hay indicios de movimiento y un interés único para suspender las PASO. Se estima que no ocurrirá antes de octubre o noviembre.
Para esa época, el Gobierno espera que la Cámara alta achique las zonas frías —facturas de luz y gas más caras en varios distritos— y ahorrar para enviar el Presupuesto 2027 a Diputados a mitad de septiembre.
El Ejecutivo continúa promoviendo potenciales articulados para reformar la Carta Orgánica del Banco Central y una normativa relacionada con el shutdown, que implica la paralización de áreas de la administración central sin acuerdo por la ley de gastos.
La agenda no tendrá avances si La Libertad Avanza no ajusta varias cuestiones. Entre errores propios y el lastre generado por el exjefe de Gabinete Manuel Adorni, el mileísmo perdió tiempo. Post receso, los aliados pretenderán aprobar textos propios. La buena predisposición se mantendrá, pero con menor margen de acción para el Gobierno, que deberá decidir si cede o busca el choque con la oposición.
