Una mujer de 37 años publicó un ensayo en el que describe su experiencia con la alta sensibilidad, un rasgo psicológico que afecta a cerca del 20% de la población. En el texto, relata cómo fue invalidada durante años por su entorno y cómo encontró en la ciencia una explicación a su percepción.
Una mujer de 37 años compartió en el sitio Get The Empire File un ensayo personal en el que relata su experiencia con la alta sensibilidad, un rasgo psicológico estudiado por los psicólogos Elaine Aron y Arthur Aron, de la Universidad de Stony Brook.
En su relato, la autora explica que desde los 12 años comenzó a notar cambios en el tono de voz, el contacto visual y la amabilidad de las personas, pero que su entorno solía responderle que estaba «interpretando cosas que no existían». Con el tiempo, esa invalidación se convirtió en un patrón que se repitió durante los siguientes 25 años.
La autora afirma que, en repetidas ocasiones, sus percepciones resultaron ser correctas, pero que antes de confirmarlo debió pasar por períodos de duda sobre su propia capacidad de observación. «Estoy cansada de fingir que no noto lo que noto. Una y otra vez terminé comprobando que aquello que había percibido era real, pero antes tuve que pasar días creyendo que el problema era yo», escribió.
Según las investigaciones de Aron y Aron, la alta sensibilidad al procesamiento sensorial es un rasgo presente en aproximadamente el 20% de la población. No se trata de un trastorno psicológico ni equivale a ansiedad o introversión, aunque puede coexistir con ambas características. Los investigadores describen cuatro rasgos principales: procesamiento cognitivo más profundo, mayor reactividad emocional, capacidad superior para detectar detalles sutiles y mayor facilidad para sentirse sobreestimulado.
La autora sostiene que conocer esta explicación científica cambió la forma en que interpreta su experiencia. «Cuando una persona altamente sensible dice que notó un cambio en la energía de alguien, no necesariamente está imaginando cosas. Su cerebro está procesando esa información con mucha más profundidad», explicó.
El ensayo también aborda el concepto de gaslighting, una forma de invalidación psicológica que puede ocurrir incluso sin intención consciente. Frases como «estás exagerando» o «sos demasiado sensible» trasladan el foco desde lo observado hacia un supuesto defecto de quien lo señala, lo que puede llevar a la persona a dudar de su propia percepción.
La autora aclara que no busca confrontar a todos cada vez que detecta una contradicción. «Puedo notar que alguien no está siendo sincero y decidir no decir nada. Lo importante es dejar de convencerme de que estoy equivocada solo porque a otros les resulta más cómodo que no vea lo que veo», sostiene.
«Si pasaste toda tu vida escuchando que sos demasiado intensa, demasiado perceptiva o demasiado sensible, quizá no sea porque estés equivocada. Tal vez simplemente ves cosas que otras personas preferirían no reconocer. Y ya no pienso seguir pidiendo disculpas por eso», concluye.
