El telescopio espacial James Webb obtuvo nuevas observaciones de NGC 2392, conocida como la Nebulosa del León, que permiten distinguir estructuras de gas y polvo alrededor de una estrella moribunda a 5000 años luz de la Tierra.
El telescopio espacial James Webb captó nuevas imágenes de NGC 2392, una nebulosa planetaria situada a unos 5000 años luz de la Tierra, conocida como la Nebulosa del León. Las observaciones fueron realizadas con la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) y el Instrumento de Infrarrojo Medio (MIRI), según informó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
Las imágenes combinan datos de ambos instrumentos y revelan cúmulos compactos de polvo, gas ionizado y estructuras de hidrógeno molecular. La nebulosa fue observada previamente por el telescopio espacial Hubble en 2000 en luz visible, que mostró una forma similar a un rostro de león. Las nuevas observaciones en infrarrojo ofrecen una resolución superior de esas estructuras.
En el centro de NGC 2392 se encuentra una enana blanca, remanente de una estrella que agotó su combustible nuclear. Esa estrella libera radiación que ioniza el gas circundante y genera una burbuja que forma el rostro característico de la nebulosa. La radiación también destruye parte del polvo en su recorrido, aunque algunos cúmulos compactos resisten y adoptan formas similares a colas de cometas.
La NASA explicó que la estrella central era rica en oxígeno antes de alcanzar su fase final. La expulsión de sus capas exteriores dio origen a la nebulosa planetaria, un proceso que se extiende a lo largo de miles de años. La ficha técnica publicada por la NASA ubica a NGC 2392 en la constelación de Géminis, con una extensión aparente de 1,8 minutos de arco, equivalente a unos 2,6 años luz.
Los datos utilizados para las imágenes fueron obtenidos el 19 de noviembre de 2025. La nebulosa continúa expandiéndose y los astrónomos estiman que se dispersará en unos 10.000 años.
