Emprendimiento familiar en Cazón produce alimentos naturales y ofrece visitas guiadas

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En Cazón, partido de Saladillo, la familia Prato creó Pasturas de Cazón, una minipyme que produce yogures, dulce de leche y mermeladas sin aditivos, y recibe visitantes para mostrar su proceso productivo.

En Cazón, partido de Saladillo, la familia Prato lleva adelante Pasturas de Cazón, una minipyme dedicada a la producción y venta de productos naturales como yogures, dulce de leche y mermeladas, todos sin aditivos, saborizantes ni conservantes. El emprendimiento combina la producción láctea y frutícola con la recepción de visitantes, a quienes ofrece un recorrido por sus instalaciones.

Mariel y Franco Prato se conocieron cuando eran jóvenes. Ella es docente y él técnico químico. Se casaron y tuvieron tres hijos. En 1982, con los hijos más grandes, compraron una chacra en Cazón con la idea de construir su casa y tener vacas. Según Mariel, el amor por el campo proviene de sus ancestros: su abuelo nació en Saladillo y su padre creció allí. Además, el padre de Franco era agricultor en Sicilia, Italia.

La construcción de la casa demandó once años y finalizó en 1993. Durante la pandemia de Covid-19, la familia comenzó a experimentar con la leche de su primera vaca Jersey, llamada Coca, para elaborar manteca, dulce de leche y cremas de forma casera. Luego incorporaron yogur y mermeladas, y decidieron ampliar el tambo y comprar más vacas. También plantaron frutos como frambuesas, arándanos, moras y frutillas, comenzando con 80 plantas que hoy suman miles.

La comercialización de los productos comenzó después de un año de pruebas con envases y etiquetas. Las primeras ventas se realizaron en el supermercado de la Cooperativa de Saladillo, y luego en ferias y tiendas saludables. En 2023, la suba del dólar afectó el costo de los envases, pero la familia logró mantener el negocio con ofertas en bares y cafeterías.

El emprendimiento se define como “kilómetro cero” porque todo el ciclo productivo, desde el cultivo de pasturas hasta la elaboración del yogur, se realiza en el mismo lugar. La leche se traslada por cañerías que recorren seis metros hasta la planta de elaboración. En unas 28 hectáreas se encuentran el tambo, la fábrica de yogur y un espacio para la venta al público y la recepción de turistas y escolares.

Las vacas se alimentan mediante un sistema de pastoreo rotativo con siete especies de pasturas, y la sanidad del rodeo está a cargo de dos veterinarios que realizan controles semanales. La empresa utiliza un termotanque solar para generar agua caliente y un equipo para recuperar agua de lluvia, que se destina a los bebederos y al riego.

Los visitantes pueden realizar una “experiencia tambo” que incluye un recorrido por los frutales, el tambo y la fábrica, donde se explican los procesos productivos. También pueden observar el pastoreo de las vacas y los sistemas de energía y agua. La visita finaliza con una degustación de productos en una mesa con vajilla antigua.

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