La influencer amplió su declaración ante la fiscalía y contradijo el acta policial que dio origen a la causa. El oficial inspector Matías Ríos había ratificado su versión la semana pasada.
Candela Arizaga negó ante la Justicia haberle dicho a Matías Ríos, oficial inspector de la Policía de la Ciudad, que Facundo Moyano le había pegado. La declaración se produjo en el marco de la ampliación de su testimonio, realizada este lunes ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires.
Las declaraciones de Arizaga se contraponen con el acta firmada por Ríos el 4 de agosto, en la que consta que la mujer manifestó haber sido golpeada y encerrada por su novio. El oficial ratificó ese contenido bajo juramento el 18 de agosto.
Según fuentes del expediente, Arizaga dijo: «Eso es falso. Yo cuando corro, ya me voy acordando, empiezo a caer en la realidad, y en ningún momento dije que me habían golpeado, ni que me tenían secuestrada, yo nunca tuve una comunicación con el policía, de hecho en las cámaras no se ve eso, las primeras personas con las que hablé fue adentro del colectivo. Ahí dije que había estado consumiendo y que estaba asustada, me di cuenta de que era algo producto de un delirio o psicosis».
Además, agregó: «Me acuerdo que estaba Estefania, la policía que después estuvo conmigo, había dos chicas, más policías, un montón de gente. Pero ahí es imposible que le haya dicho eso. Además, recuerdo que me trató muy mal en ese momento, me dio su campera y me gritaba que le devuelva la campera. Y me dijo: ‘Decime lo que hiciste, lo que consumiste’. Me habló pésimo».
El acta policial, a la que accedió LA NACION, dice: «Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba, observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer en baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz, y que detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada. A la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda».
En su primera declaración, Arizaga había sostenido: «No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo. Ni siquiera tuvimos sexo», y definió lo sucedido como un «brote psicótico» como consecuencia del consumo de cocaína.
La fiscalía tomó declaración a 11 testigos, entre personal de la Policía de la Ciudad, empleados de la empresa de seguridad privada del edificio donde vive Moyano, vecinos, médicos y amigas de Arizaga. Ninguno declaró haber presenciado una situación de violencia de Moyano hacia Arizaga.
Durante la segunda declaración, Arizaga confirmó que la restricción de acercamiento sobre Moyano continúa vigente, pese a que ella había pedido que se levantara. Su abogado, Roberto Herrera, sostuvo que la declaración «para nada compromete a Moyano» y que Arizaga solicitó expresamente el levantamiento de la prohibición. La fiscal Florencia Nocerez consideró imprudente adoptar esa medida por el momento.
Por su parte, Facundo Moyano declaró: «Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo; nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que saliera o entrara del departamento». Moyano recuperó la libertad tras la audiencia de imputación, pero se le fijaron restricciones, como la prohibición de acercamiento. Es defendido por los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina.
