La montaña de Llessui, en el Pallars Sobirà, recibe este verano alrededor de 1.500 vacas y 500 caballos, además de más de 4.000 ovejas. Albert Baqueró es el vaquero encargado de supervisar el ganado durante cuatro meses a 2.000 metros de altitud.
La montaña de Llessui, en el Pallars Sobirà (Lleida), ha vuelto a ser este año uno de los destinos elegidos por ganaderos del Pirineo para llevar su ganado durante el verano. Según datos proporcionados por los responsables, unas 1.500 vacas y 500 caballos han llegado en los últimos días a esta zona, que también acoge más de 4.000 ovejas de una docena de ganaderos.
El encargado de supervisar el ganado es Albert Baqueró, quien reside en una cabaña a unos 2.000 metros de altitud durante casi cuatro meses. “Mi trabajo es controlar que el ganado esté sano y que no tenga ningún problema”, explicó Baqueró en declaraciones a la ACN.
Los animales provienen de comarcas como el Pallars, la Cerdanya, el Ripollès, el Berguedà y el Solsonès. La mayoría son transportados en camiones, aunque una minoría, alrededor del 5% según Baqueró, todavía realiza la trashumancia a pie para mantener la tradición. “La trashumancia se hace porque el ganado está acostumbrado y para mantener esta tradición. Es un día muy especial”, afirmó el vaquero.
Albert Sobirana, ganadero de Montellà (Cerdanya), lleva tres años enviando animales a Llessui. Sostuvo que en su zona cada vez hay más bosque y las montañas para pastar “cada vez están peor”. En cambio, destacó que la montaña de Llessui “es abierta, sin árboles y con mucha agua”.
Pere Rosell, de Bellver de Cerdanya, también traslada animales a Llessui, pero lo hace en camión por razones logísticas. Jorge Vartolomei, uno de los camioneros encargados del transporte, indicó que el recorrido de 100 kilómetros puede tardar unas cuatro horas debido a las carreteras de montaña con muchas curvas, y que se debe conducir a baja velocidad por el bienestar de los animales.
Marta Pons, ganadera de Berga, valora la presencia de un vaquero permanente en Llessui, algo que no ocurre en todas las montañas. Según Pons, en otras zonas los ganaderos deben realizar viajes durante el verano para supervisar a sus animales, mientras que en Llessui pueden contar con Baqueró y, en ocasiones, colaboran con él.
Baqueró es uno de los ganaderos que todavía traslada su rebaño a pie. Para él, esta práctica representa “un patrimonio cultural y una tradición” que no se debe perder. No obstante, reconoció que cada vez son menos los que realizan la trashumancia caminando.
La montaña de Llessui puede albergar unas 6.000 cabezas de ganado entre vacas, caballos y ovejas durante los meses de verano, hasta comienzos de octubre.
