Un estudio de la Universidad de Chicago y el TGen analizó a 142 ‘SuperAgers’ y 89 adultos mayores con memoria promedio para determinar si la genética explica su capacidad de recordar como personas de 50 o 60 años.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago y el Translational Genomics Research Institute (TGen) publicó un estudio que analiza por qué algunas personas mayores de 80 años conservan una memoria episódica comparable a la de adultos de 50 o 60 años. Los científicos denominan a estos individuos ‘SuperAgers’ y los diferencian de los supercentenarios, término reservado para quienes superan los 110 años.
El estudio, que utilizó una de las cohortes prospectivas más grandes de SuperAgers hasta la fecha, incluyó a 142 SuperAgers y 89 adultos mayores con rendimiento cognitivo promedio, reclutados en cinco centros de Estados Unidos y Canadá. Los investigadores extrajeron ADN de muestras de sangre y analizaron el gen APOE, que contiene el alelo ε4, asociado con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. También calcularon tres puntuaciones de riesgo poligénico, que combinan miles de variantes genéticas para estimar la predisposición heredada.
Los resultados mostraron que no se pudo distinguir a los SuperAgers de los adultos con memoria promedio utilizando el gen APOE ni las puntuaciones poligénicas de riesgo de Alzheimer. Tampoco se encontró que las variantes genéticas raras consideradas protectoras fueran más frecuentes en los SuperAgers.
La neuróloga Emily Rogalski, quien estudia a estas personas desde hace casi dos décadas, señaló que la diferencia entre evitar factores de riesgo y poseer mecanismos protectores es clave. El profesor Ignazio S. Piras, coautor principal, declaró en el anuncio oficial de la universidad: ‘Durante muchos años, la investigación sobre el envejecimiento se ha centrado en identificar factores que aumentan el riesgo de enfermedad. Estos estudios son de vital importancia, pero la ausencia de factores de riesgo no implica necesariamente que una persona posea los factores protectores que favorecen una salud cerebral excepcional. Este estudio ayuda a demostrar esa distinción’.
Los próximos trabajos buscarán posibles factores protectores en áreas como imágenes cerebrales, biomarcadores en sangre, sistema inmunitario, sueño, actividad física, relaciones sociales, ambiente y características neuropatológicas. El estudio concluye que la memoria juvenil de los SuperAgers no se explica por los marcadores genéticos conocidos, y que el mecanismo subyacente aún no ha sido identificado.
