El restaurante Santa Evita, ubicado en el barrio porteño de Palermo, anunció el cierre de sus actividades a partir del 30 de septiembre. En el comunicado de despedida, sus responsables hicieron referencia a la situación económica y mencionaron al presidente Javier Milei.
El restaurante Santa Evita, situado en la calle Julián Álvarez del barrio porteño de Palermo, comunicó este martes que cerrará sus puertas el próximo 30 de septiembre. La decisión fue anunciada a través de sus redes sociales, donde sus administradores expresaron que la medida responde a la actualidad económica y mencionaron al presidente Javier Milei.
En la publicación, acompañada por una placa gráfica, se incluyó el mensaje: “Cerramos. Fue Milei”. El texto dirigido a sus clientes señaló: “Sí, compañeros, compañeras. Con muchísimo dolor les contamos que este proyecto, que está cumpliendo ocho años y del que ustedes fueron parte fundamental, cierra sus puertas el 30 de septiembre”.
Los responsables del local, que abrió en septiembre de 2018, describieron el recorrido del emprendimiento: “Fueron ocho años difíciles, pero hermosos, en los que hicimos lo que más nos gusta: dar de comer”. Además, invitaron a los clientes a visitar el lugar durante el último mes de funcionamiento: “Como no se puede ser feliz en soledad, y tenemos el deseo de disfrutar mucho este último mes, queremos volver a verlos una vez más”.
Para las semanas previas al cierre, el restaurante organizó una agenda de actividades artísticas que incluye presentaciones musicales y espectáculos. Entre ellas, “Una noche marica” el 6 de septiembre, “Radio café concert La Patria no se vende” de Carlos Polimeni el 7 de septiembre, el espectáculo “MAPA” de Manu María y Juan Mauro el 16 de septiembre, una fiesta tanguera con Lucrecia Merico el 17 de septiembre, el show de boleros de Carlos Casella el 21 de septiembre y el espectáculo de canciones de amor de Virginia Innocenti el 22 de septiembre.
Durante sus ocho años de actividad, Santa Evita se caracterizó por combinar gastronomía popular con una identidad política ligada al peronismo. Su menú incluía platos criollos cocinados en horno de barro, coctelería de autor con nombres como Compañera, Descamisado, Lealtad o Justicialista, y vinos servidos en pingüino. El local también funcionó como espacio de encuentro cultural bajo el ciclo “Santa Cultural”.
