La empresa estadounidense de servicios petroleros confirmó que no operará en el proyecto Sea Lion ni en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las islas Malvinas. La Oficina del Presidente celebró la decisión, mientras el Reino Unido rechazó el arbitraje internacional solicitado por Argentina.
La firma estadounidense Halliburton ratificó que «ninguna de sus filiales» prestará servicios en las islas Malvinas ni participará en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en el territorio. La empresa había anunciado su decisión a inicios de septiembre, cuando la Casa Rosada expuso que incluiría la estrategia comercial para el reclamo por la soberanía en las islas Malvinas.
La Oficina del Presidente de la República Argentina celebró la decisión a través de sus redes sociales: «La Oficina del Presidente celebra la decisión de Halliburton Company, una de las principales compañías de servicios petroleros del mundo, de ratificar su compromiso con la República Argentina, confirmando de manera definitiva que ninguna de sus filiales, tanto en el país como en el resto del mundo, prestará servicios para el proyecto Sea Lion ni participará en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas».
El comunicado atribuyó la decisión a la Secretaría de Legal y Técnica y la Cancillería Argentina, y la consideró «un nuevo resultado de las medidas impulsadas por el Presidente Javier G. Milei para defender los derechos soberanos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes».
Asimismo, el gobierno prometió que «continuará desplegando las herramientas legales, diplomáticas y administrativas a su alcance para evitar que emprendimientos desarrollados sin autorización argentina desconozcan los derechos e intereses de nuestro país y procurará que ninguna actividad económica contribuya a consolidar una situación contraria a la posición argentina».
En paralelo, el Reino Unido rechazó este miércoles el arbitraje internacional que Argentina pide para frenar la explotación petrolera en las islas Malvinas y calificó la acción como un intento deliberado de «socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno».
«El pueblo de las islas Malvinas ha elegido libre y democráticamente su futuro, y tiene todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros», escribió la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran.
Para la funcionaria británica, la decisión del país de iniciar un arbitraje constituye «el último intento de socavar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas». Además, aseguró que las actividades relacionadas con hidrocarburos en el territorio están reguladas por la legislación británica de las Malvinas y que se llevan a cabo «en plena conformidad con el derecho internacional».
