La reventa de entradas para el partido de despedida de Lionel Messi con la Selección argentina ante Benín generó una polémica que involucra a familiares de Yanina Latorre y a influencers. Las localidades oficiales se agotaron y en redes sociales aparecieron ofertas con precios muy superiores a los originales. La reventa con fines de lucro está prohibida en la Ciudad de Buenos Aires.
La expectativa por el último partido de Lionel Messi con la Selección argentina derivó en una polémica por la reventa de entradas. Las localidades oficiales para el encuentro ante Benín se agotaron rápidamente y en redes sociales comenzaron a aparecer ofertas con precios muy superiores a los originales.
El caso tomó repercusión después de que Dora Caamaño y Maite Arruza, madre y hermana de Yanina Latorre, fueran vinculadas con la oferta de entradas a través de redes sociales. La conductora se pronunció públicamente, afirmó que desconocía la situación y se despegó de cualquier participación en la maniobra. «Yo me enteré por redes que el fin de semana desde el Instagram de mi mamá y de mi hermana vendían entradas. Yo no tenía idea», explicó Latorre.
La conductora también recordó que había cuestionado previamente la venta y reventa de localidades para el partido de Messi. «Yo sigo pensando que es un papelón, que es una vergüenza, que es una falta de respeto, pero yo en esta no tengo nada que ver», afirmó.
Latorre contó que la situación generó una discusión dentro de su familia y responsabilizó a su hermana por haber utilizado la cuenta de Instagram de su madre para ofrecer las entradas. «Lo último que tenía que haber hecho, además de no hacer lo que hizo, es meterla a mi mamá», sostuvo. También negó que su sobrino, hijo de su hermana, trabaje en la AFA, una de las versiones que habían circulado en torno al origen de las localidades.
El episodio, según relató Latorre, afectó su relación con su hermana. «Estoy enojadísima. Ojalá pueda recomponer la relación con mi hermana, porque no sé si voy a poder y estoy angustiada», expresó.
La polémica no se limita al caso de la familia Latorre. En los últimos días se multiplicaron las publicaciones de particulares, influencers y personas vinculadas al fútbol que ofrecían entradas para el partido. Entre los precios difundidos aparecen localidades que llegaron a $600.000, pese a que algunas habían tenido un valor oficial cercano a los $90.000. También circularon ofertas por localidades que originalmente costaban alrededor de $90.000 y eran ofrecidas por unos $650.000 o $700.000.
En el mercado paralelo también aparecieron valores más elevados. Una propuesta promocionada como una experiencia VIP llegó a los $1.800.000, mientras que otras entradas ofrecidas por fuera del circuito oficial alcanzaron cifras de hasta $1.550.000. Las localidades más económicas habían sido comercializadas a partir de $90.000, mientras que algunas de las plateas de mayor valor llegaron a los $480.000 por los canales habilitados.
La reventa también involucró a figuras de las redes sociales. Uno de los nombres que apareció en medio de la polémica fue el del influencer Martín «Chapu» Martínez. Según trascendió, Martínez ofreció localidades a valores que iban desde $600.000 hasta $1.500.000. Luego explicó que había adquirido las entradas a un revendedor y que las había publicado nuevamente con un incremento. También fueron mencionados dirigentes e influencers que difundieron ofertas a través de Instagram.
Además del precio, existe otro riesgo para quienes intentan comprar una entrada por fuera de los canales oficiales: no todas las localidades ofrecidas en redes necesariamente garantizan el ingreso al estadio. Una persona que paga cientos de miles de pesos por una entrada revendida podría encontrarse con que el ticket es falso, fue utilizado anteriormente o no cumple con las condiciones de acceso.
La reventa de entradas para espectáculos deportivos con fines de lucro está prohibida en la Ciudad de Buenos Aires. La conducta está contemplada en el artículo 108 del Código Contravencional porteño, que sanciona a quien revenda, por cualquier medio, entradas para espectáculos masivos de carácter artístico o deportivo. La norma contempla multas y penas de entre dos y diez días de arresto. La regulación no se limita a las operaciones realizadas en las inmediaciones de un estadio: el concepto de «por cualquier medio» también puede alcanzar las ofertas realizadas a través de Internet y las redes sociales.
Además, la normativa contempla situaciones agravadas cuando en la maniobra intervienen personas vinculadas con la organización del espectáculo. En esos casos, la pena puede elevarse a entre tres y 30 días de arresto, además de la multa correspondiente. Las sanciones también pueden aumentar cuando la conducta provoca alteraciones del orden público o cuando existe una actividad reiterada de reventa. El régimen porteño también contempla sanciones para determinadas maniobras con entradas, como vender, reservar u ocultar localidades incumpliendo las normas que regulan la actividad. En esos casos puede disponerse además el decomiso de los tickets. Por eso, que una entrada sea auténtica no significa que su comercialización sea necesariamente legal: si se vende con fines de lucro por fuera de los canales habilitados, la operación puede quedar alcanzada por las normas contra la reventa.
