El indicador argentino volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos básicos. Especialistas señalaron que el riesgo político condiciona la recuperación de bonos y acciones, en un contexto de incertidumbre electoral.
El riesgo país argentino superó nuevamente los 600 puntos básicos, lo que reavivó el debate sobre los factores que inciden en la recuperación de los bonos y las acciones. En declaraciones al canal +Perfil, el analista Roberto Geretto atribuyó el principal componente del indicador al riesgo político, por encima de las variables internacionales.
Geretto sostuvo que «Argentina para afrontar shocks externos está mucho mejor preparada que en otros períodos», y mencionó el equilibrio primario, el superávit de cuenta corriente y la acumulación de reservas. No obstante, advirtió que la incertidumbre electoral condicionará la evolución del indicador: «El principal componente del riesgo país es idiosincrático».
El economista explicó que las acciones muestran dificultades para recuperarse porque «el riesgo político se hace más presente en las acciones que en los bonos», debido a que los inversores evalúan los flujos de fondos de las empresas a largo plazo.
Rodrigo Álvarez coincidió en que la continuidad de la política económica resulta determinante para los inversores. «Tiene más que ver con el miedo a que cambie la política económica que con el curso de esta política económica», afirmó. En ese sentido, consideró que garantizar la continuidad del rumbo actual modificaría las valuaciones financieras. También advirtió sobre la incertidumbre institucional y el riesgo de que futuros gobiernos reviertan medidas económicas, limiten el giro de dividendos o alteren las reglas de inversión.
Álvarez destacó que algunas transformaciones podrían trascender la gestión actual: «La gente ya aprendió que el déficit es costoso, que llevarse puesto al Banco Central es costoso». Asimismo, señaló que las familias soportan una parte importante del ajuste mientras provincias y municipios deben avanzar en la reducción de sus propios costos.
El debate también abordó la distancia entre la estabilidad macroeconómica y los resultados de la actividad. Para Álvarez, la Argentina tiene una oportunidad vinculada con su capacidad de generar dólares, pero necesita sostener los compromisos financieros y dar previsibilidad a los inversores.
Santiago Llull cuestionó el desempeño económico del último año y planteó interrogantes sobre los resultados obtenidos pese a un contexto que consideró favorable. «Es un año perdido», sentenció Llull, al comparar el riesgo país y la inflación de octubre de 2025 con los registros actuales. Además, sostuvo que el mercado debe explicar qué cambió en materia de riesgo político durante ese período.
El analista también puso el foco en las perspectivas de crecimiento: «No vas a crecer al 4, vas a crecer al 1,5», afirmó, en referencia a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional.
La discusión dejó planteado un interrogante central para los mercados: si el equilibrio fiscal y las reformas serán suficientes para impulsar la inversión o si la incertidumbre política seguirá condicionando el futuro económico argentino.
