Un repaso por las trayectorias de Arnaldo Cortesi y Massimo Gaggi, corresponsales italianos que documentaron, desde perspectivas opuestas, el ascenso y la crisis del llamado ‘siglo americano’.
A mediados del siglo XX, el periodista italiano Arnaldo Cortesi fue corresponsal del The New York Times en Roma, México y Buenos Aires. En ese rol, informó para el público estadounidense sobre acontecimientos globales como las guerras europeas, el ascenso y la caída del fascismo, las turbulencias latinoamericanas, revoluciones y dictaduras. Entre otros hechos, cubrió el 17 de octubre de 1945 y el surgimiento del peronismo en la Argentina.
La labor de Cortesi se desarrolló en el período que el editor estadounidense Henry Luce, de la revista Life, denominó «el siglo americano». Durante esas décadas, Estados Unidos exportó poder militar y económico, además de un discurso basado en la promesa de la democracia liberal y el progreso.
En las primeras décadas del siglo XXI, otro periodista italiano, Massimo Gaggi —columnista del Corriere della Sera y corresponsal en Estados Unidos durante veinte años—, publicó junto a Tamara Jadrejcic el libro Estados Unidos por dentro. Retrato de un sueño en crisis (Edhasa, 2026). En esta obra, Gaggi no explica el mundo a los estadounidenses, sino que explica Estados Unidos al resto del planeta. El diagnóstico que presenta es de fractura.
El paralelismo entre ambos cronistas permite observar cómo se transformó el eje del poder global en unas pocas generaciones. Mientras Cortesi documentó la construcción de la hegemonía estadounidense, Gaggi analiza sus grietas.
Según la perspectiva de Gaggi y Jadrejcic, el «sueño americano» que articuló la geopolítica occidental del siglo pasado se encuentra erosionado por tres factores contemporáneos: la polarización política extrema, el impacto de la tecnología en el debate público y el quiebre de la confianza en las instituciones.
El oficio periodístico también registró cambios. Cortesi perteneció al periodismo de registro y acontecimiento, donde el corresponsal era una fuente primaria de hechos. Gaggi y Jadrejcic, en un siglo XXI saturado de información en tiempo real, recurren al ensayo narrativo y a la interpretación. No se trata solo de informar sobre la última crisis en el Capitolio, sino de conectar el descontento social con la pérdida de la convivencia ciudadana.
El recorrido desde el optimismo expansivo de Cortesi hasta el realismo analítico de Gaggi muestra un cambio en la percepción del poder occidental. El espejo donde el mundo solía mirarse se ha fisurado, y los cronistas actuales registran los fragmentos de un sueño que busca no convertirse en pesadilla.
