La coordinación del movimiento de los Chalecos Amarillos anunció nuevas protestas para el próximo sábado, mientras el primer ministro Sébastien Lecornu informó que se aplicarán toques de queda adicionales donde sea necesario.
La coordinación del movimiento de los Chalecos Amarillos, que impulsó las manifestaciones contra el encarecimiento del costo de vida y que terminaron en disturbios el fin de semana en Francia, anunció este lunes 19 de octubre nuevas protestas para el próximo sábado. El Gobierno respondió con la implementación de toques de queda, según informó la Agence France-Presse (AFP).
«Hay claramente un enorme impulso para que haya un Acto II», declaró a AFP Benjamin Ball, editor del sitio 17octobregiletjaune.net, que ya cuenta con decenas de acciones programadas en el marco de las nuevas protestas.
La respuesta estatal a los hechos de violencia
El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció que el gobierno aplicará «nuevos toques de queda» la noche del martes 20 de octubre «allí donde la situación lo requiera». La medida se produce al día siguiente de que varias ciudades, incluida París, impusieran esa medida de forma localizada para prevenir desórdenes.
«Esta noche se decidirán nuevos toques de queda allí donde la situación lo requiera», escribió el jefe de gobierno en X, y consideró que estos «contribuyeron a la calma» la noche del lunes. La decisión la tomarán los prefectos, «en coordinación con los alcaldes», añadió. La jornada nocturna fue tranquila en el conjunto de Francia, según confirmaron a la AFP la policía y la gendarmería.
Varios municipios, como París, Lyon, Lille, Burdeos y Niza, decretaron toques de queda en determinadas zonas concretas en respuesta a la jornada de movilización contra el encarecimiento del costo de vida del 17 de octubre, que incluyó escenas de violencia y saqueos. Un helicóptero de la gendarmería sobrevoló el centro de París por la noche, con un gran foco, para controlar el cumplimiento del toque de queda.
El alcalde de la capital francesa, Emmanuel Grégoire, consideró el lunes por la noche que el toque de queda «debe ser algo excepcional» y «no convertirse en una respuesta duradera a la crisis que atravesamos, ni obstaculizar desproporcionadamente la libertad de circulación».
El movimiento de los «chalecos amarillos», que llamó a la población a manifestarse el pasado 17 de octubre, anunció que el próximo sábado habrá más protestas. Además, las principales organizaciones estudiantiles también llamaron a manifestar de nuevo en esa misma jornada para reclamar mejores condiciones en los liceos.
Declaraciones internacionales
Frente a los disturbios en Francia, dirigentes internacionales, con Donald Trump al frente, atribuyeron los hechos a la «inmigración», en contraste con la mayoría de políticos y expertos franceses que señalan a la ultraizquierda y a una sociedad cada vez más polarizada.
«¡Francia está en llamas! La inmigración de personas procedentes de un mundo totalmente diferente, personas con odio en el corazón, ha destrozado ese país que en su día fue grande», afirmó el domingo el presidente de Estados Unidos.
«¡Cierren sus fronteras y tomen el control, antes de que sea demasiado tarde!», agregó el mandatario estadounidense, cuya administración advierte de un «declive civilizacional» en Europa, por una política migratoria demasiado permisiva, en su estrategia de seguridad nacional de 2026.
El primer ministro húngaro, Peter Magyar, también vinculó la «violencia injustificable» de los saqueos y disturbios en Francia a la inmigración: «Quizá ahora esté claro para todo el mundo por qué Hungría aboga por las medidas más estrictas posibles en materia de migración».
«Esto es lo que espera a Europa con el islamoizquierdismo», sostuvo el líder español Santiago Abascal, en un mensaje en X en clave electoral —España celebra legislativas anticipadas en noviembre—, acompañado de las imágenes del incendio del ayuntamiento de Limoges.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó implícitamente estigmatizar a la población inmigrante. «¿Cómo pueden franceses hacerle esto a Francia?», se preguntó el domingo, acusando a su vez a «grupúsculos de extrema izquierda» y a «delincuentes».
Su ministro de Ciudad, Vincent Jeanbrun, precisó que entre los alborotadores había una «pequeña parte» de los habitantes de los suburbios, que «albergan una forma de delincuencia alimentada en particular por los narcotraficantes».
Por último, a seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, incluso el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), cuya candidata Marine Le Pen lidera los sondeos, prefirió apuntar a la extrema izquierda, en lugar de a su blanco habitual: los migrantes.
Con información de AFP
