El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició su tercer período de gobierno en medio de una economía con déficit fiscal cercano al 10% del PBI, una deuda pública del 83% del PBI y una tasa de interés del 13,75%, la más alta de la región.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asumió su tercer mandato el 1 de enero de 2023. La ceremonia contó con la presencia del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y del exmandatario José Mujica, según confirmaron fuentes oficiales.
Lula da Silva, de origen humilde y exlíder sindical del sector metalúrgico, gobernó Brasil en dos períodos anteriores (2003-2006 y 2007-2010). En 2002, tras ganar las elecciones, el entonces presidente José Sarney declaró a este medio que Lula «es alguien que sabe el valor de un 2%», en referencia a su capacidad de negociación.
El nuevo gobierno enfrenta un déficit fiscal que se aproxima al 10% del PBI, una deuda pública que alcanza el 83% del PBI y una tasa de interés del 13,75%, la más alta de la región. La presión fiscal es del orden del 35%, también récord. Estos indicadores, según analistas, condicionan la gestión que se inicia.
Durante la campaña electoral, los debates tuvieron escaso contenido programático y estuvieron marcados por descalificaciones y acusaciones cruzadas. El día de la elección, un juez de la Suprema Corte dispuso una prórroga de la hora de cierre de los comicios, lo que generó confusión en algunas mesas ya cerradas. El resultado, con una diferencia ajustada, llevó al candidato opositor, Flavio Bolsonaro, a anunciar un reclamo de nulidad, aunque sin pruebas de fraude.
Al día siguiente de la elección, el juez Alexandre de Moraes retiró el pasaporte a Flavio Bolsonaro. Posteriormente, se conoció que la esposa del magistrado tuvo un contrato de asistencia jurídica por unos 24 millones de dólares con el Banco Master, y una segunda propuesta contractual por más de nueve millones de dólares con otra empresa del mismo banquero, según informaciones periodísticas.
Flavio Bolsonaro viajó intempestivamente a Estados Unidos. El exmandatario Jair Bolsonaro no se pronunció sobre su futuro político inmediato. En tanto, gobernadores afines y parlamentarios evalúan alternativas, y emerge la figura de Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo, como posible opción.
El resultado electoral consolidó una división sociológica: el norte, más pobre y beneficiario de ayudas estatales, votó al Partido de los Trabajadores (PT); el sur, con producción agrícola e industrial, votó al candidato opositor. El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que lideró Fernando Henrique Cardoso, no presentó una candidatura propia de centro democrático, y su excandidato Geraldo Alckmin fue electo vicepresidente en la fórmula de Lula.
El estado de Minas Gerais fue clave para el resultado, al revertir su voto de Bolsonaro a Lula. Históricamente, ese estado fue cuna de los presidentes Juscelino Kubitschek y Tancredo Neves.
Lula da Silva ya está en la gran historia. Puede, sin embargo, subir algunos escalones más. O bajarlos a un nivel que a todos nos empobrecería, según la opinión del autor de la nota original.
