Empleados de un centro de donaciones de Goodwill en Chattanooga escucharon gemidos bajo el suelo y alertaron a las autoridades. El animal, llamado Georgie, fue rescatado tras varios días con el agua al cuello y luego adoptado.
Empleados de un centro de donaciones de Goodwill en Chattanooga, Tennessee, escucharon ruidos extraños que resonaban en el edificio durante tres semanas. Los sonidos, que al principio no identificaban, provenían de un desagüe inundado.
“Los trabajadores de Goodwill escuchaban gemidos y llantos a primera hora de la mañana… y luego se dieron cuenta de que debía haber algo atrapado dentro de las paredes, posiblemente en el desagüe”, declaró Aerial Brown, coordinadora de marketing del McKamey Animal Center, a un medio local.
Al identificar que el ruido parecía provenir de un perro, los trabajadores llamaron al McKamey Animal Center. Un agente del centro intentó localizar al animal, pero la ubicación exacta resultó difícil de determinar. “Creo que el primer día que fue a Goodwill, pasé seis horas tratando de averiguar por dónde podría haber entrado el perro al edificio y tratando de localizarlo basándose en sus gemidos”, sostuvo Brown.
El McKamey Animal Center solicitó la colaboración de la ciudad de Chattanooga y del Departamento de Obras Públicas. En conjunto, encontraron y rescataron al perro.
El equipo de rescate determinó que el perro cayó en un desagüe grande y sin tapa, y que resultó herido durante la caída. Debido a las lesiones, no pudo salir y fue cayendo cada vez más profundo en el agujero, que estaba lleno de agua. “Lo impactante es que estuvo bajo el agua la mayor parte del tiempo”, señaló Brown. “Lo único que no estaba cubierto por el agua era su nariz… Realmente luchó muchísimo ahí abajo durante días”.
Los rescatistas retiraron de a poco la pared que rodeaba al animal para no lastimarlo. Tras retirar suficientes escombros, lograron sacarlo con cuidado. “Fue un proceso muy minucioso y cuidadoso”, indicó Brown.
En el Centro de Animales McKamey, el personal examinó al perro y encontró que su pelaje estaba gravemente enredado. Le brindaron atención médica: “Eliminamos los nudos que le causaban dolor”, explicó Brown. “Le administramos antibióticos y analgésicos para aliviar el dolor que sentía; después, simplemente se relajó en su jaula dentro de nuestra clínica”.
Dos semanas después de que el perro, llamado Georgie, llegara al refugio, un trabajador municipal que había participado en el rescate y su esposa decidieron adoptarlo. “Fue un momento maravilloso en el que todo cobró sentido”, comentó Brown.
