jueves, 23 mayo, 2024
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Con el Pacto de Mayo, Milei avanza con una doble presión sobre el Congreso: qué hará la oposición

El presidente Javier Milei sorprendió a propios y extraños con el lanzamiento del «Pacto de Mayo», una iniciativa que constituye una invitación al «gran acuerdo nacional» que dirigentes de distintos espacios políticos han pedido anteriormente pero, a la vez, implica una nueva presión sobre los gobernadores y el Congreso, el ámbito donde más se hará sentir el efecto de su jugada.

Al hablar ante la Asamblea Legislativa por primera vez para inaugurar el 142º período de sesiones ordinarias del Congreso, el Presidente cambió no solo el protocolo y la tradición de este tipo de actos, sino también la dinámica de la política argentina para los próximos meses con un dole mensaje.

Por un lado, volvió a apuntar contra la dirigencia política de todos los colores, la «casta» a la que acusó de «vivir como monarcas» y de haber lleado a cabo en los últimos 20 años una «orgía de gasto público» en contraste con la gente «que trabaja y produce» y, por el otro, los invitó a «demostrar» lo contrario con un acuerdo en torno a 10 políticas de Estado.

Ese doble mensaje fue transmitido por cadena nacional en el prime time de la televisión, cuando la gran mayoría de la gente está en sus casas. Como contó iProfesional, el inédito cambio de horario para el acto no había sido solo por imitar el estilo norteamericano: el Presidente aprovechó el momento de mayor audiencia para tratar de poner a la a toda la dirigencia política bajo la presión popular para aceptar sus condiciones.

Y es que los diez puntos que formarían parte del Pacto de Mayo son, según afirmó, parte de las «convicciones inalterables» de La Libertad Avanza, que en rigor es un espacio político de una sola figura: el propio Milei.

Milei y el Pacto de Mayo: ¿por qué el anuncio una nueva presión para el Congreso? 

Más allá del diagnóstico económico, donde repasó tópicos ya conocidos (que «6 e cada 10 argentinos son pobres», que el «salario promedio es de 300 dólares» y que todo es proucto de una herencia «brutal»), el eje central del discurso del Presidente fue la política, donde más debilidades tiene y lo sabe.

Milei salió a mostrar fortaleza frente a la dirigencia política y busca condicionar con el Pacto de Mayo

De hecho, Milei hasta se jactó de «no tener mayorias parlamentarias, ni intendentes ni gobernadores» y ser, a pesar de eso, un Presidente que «sabe lo que tienen que hacer y tiene la convicción para hacerlo», además de contar con el apoyo de la «mayoría silenciosa» que fue la que, a pesar de esas falencias políticas, lo llevó hasta donde está.

Con ese discurso, aferrado a su estilo y acompañado por los vítores furiosos de los militantes que desde las gradas de la Cámara de Diputados aplaudían y gritaban «viva la libertad» o le espetaban a los legisladores que «ahora van a tener que laburar», el Presidente salió a mostrar fortaleza y a desafiar a la dirigencia política.

Pero las críticas que les dedicó a distintos dirigentes, entre alusiones (como en el caso del ex gobernador radical Gerardo Morales, cuestionado por la detención de gente que tuiteó sobre su vida personal) y menciones directas (para Máximo Kirchner, Roberto Baradel, Juan Grabois y la Izquierda) fueron lo de menos en comparación con el anuncio del Pacto de Mayo. Ese fue el verdadero desafío. Una invitación envenenada.

Esto es así por dos razones: la primera es que la idea de firmar un acuerdo nacional de 10 políticas públicas ya había sido expuesta varias veces por dirigentes que están en las antípodas ideológicas y discursivas de Milei, como Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta y todos, de cierta forma han adherido en las palabras. Esto por sí solo ya descolocó a varios dirigentes.

Pero además, porque la invitación fue expresada después del anuncio del paquete de «leyes anti casta», donde se destacan la eliminación de jubilaciones de privilegio, la reforma en el método de elección de los sindicatos y la eliminación de los acuerdos salariales por paritarias para ir a un esquema de «empresa por empresa». Varios de estos temas tendrán adhesión del público. Es la presión que Milei quiere meter en el Congreso.

¿Qué hara la oposición?: los puntos del Pacto que tendrán que pasar por el Congreso

En el recinto los únicos aplausos en todo momento provinieron, además de la militancia (en una situación que recordó mucho a la que se veía cuando la ex presidenta Cristina Kirchner hablaba ante el Congreso), de la pequeña bancada de La Libertad Avanza y parte del PRO, ni siquiera todo ese bloque. La oposición dialoguista que encarnan la UCR, Hacemos Coalición Federal y bloques provinciales no batieron palmas en ningún momento.

Varios puntos del Pacto que le propuso a gobernadores y legisladores deberán pasar por el Congreso y tener mayoría

Y es que los legisladores entendieron inmediatamente la jugada de Milei: direccionar a la opinión pública en contra de la dirigencia política y matizarlo con un llamado a un acuerdo pero bajo sus condiciones, las cuales no se reducen solo al decálogo de políticas públicas, sino también a que previamente los gobernadores firmen un pre acuerdo.

Allí incluyó la aprobación la Ley de Bases o «Ley ómnibus», que todavía tiene estado parlamentario, y un «alivio fiscal para las provincias». A pesar de haber reiterado que su Gobierno no «negocia» con «la casta», en los hechos abrió una nueva negociación. Las primeras reacciones por parte de los gobernadores no fueron del todo negativas aunque tampoco una garantía de éxito para la convocatoria del Presidente.

Martín Llaryora (Córdoba) aceptó la convocatoria pero pidió ampliarla a sectores de «productores y trabajadores». Además advirtió que «mayo queda lejos». El chubutense Ignacio Torres del PRO, el más enfrentado por estos días con el Gobierno también aceptó, aunque reiteró que Milei debería concurrir el jueves a la reunión de gobernadores patagónicos. Un gesto por otro. 

Los más entusiastas y con menos reparos fueron los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Alfredo Cornejo (Mendoza) y el también dirigente del PRO Rogelio Frigerio (Entre Ríos), además del peronista Osvaldo Jaldo (Tucumán). Todos ellos se ven seducidos por el alivio fiscal prometido pero en el PRO se advierten diferencias internas y también en el radicalismo.

La reforma tributaria, el nuevo esquema de coparticipación federal, la reforma laboral y la reforma previsional que Milei incluyó en el Pacto de Mayo son temas que deberán pasar sí o sí por el Congreso en algún momento y todos saben que allí se verá la letra chica. La foto del 25 de mayo puede darse pero el hecho político real es otra cosa. En ese sentido, los bloques de la oposición dialogista se pusieron en alerta.

Fuentes de la UCR indicaron a iProfesional que para ellos «será clave que el Gobierno envíe primero el Presupuesto 2024 para trazar su política económica» antes de cerrar cualquier acuerdo. Allí deberían estar contemplados muchos de los puntos que Milei quiere acordar, entre ellos el esquema de coparticipación y de impuestos.

Con sus anuncios el Presidente abrió una nueva fase política pero sin alejarse de su estilo

Los primeros reparos a la presión de Milei

Pero además, entre los legisladores de esa oposición dialoguista tomaron nota de tono del mensaje, sobre todo en la UCR. La diputada Karina Banfi subrayó que «el diálogo implica estar abierto a la opinión del otro» y el senador Maximiliano Abad le pidió al mandatario «una actitud de escucha» porque «el Congreso no es una escribanía ni los gobernadores están pintados». Distinta de la reacción inmediata de Cornejo y Pullaro.

La aceptación de los primerso gobernadores es, según deslizan en el Congreso, un primer reflejo para no verse inmediatamente presionados, pero todos saben que habrá conversaciones más detalladas en las semanas por venir. En la bancada Hacemos Coalición Federal, donde tallan Llaryora, Frigerio y Torres, también están atentos al curso de esas conversaciones.

El único espacio político que aceptó inmediatamente firmar el acuerdo propuesto por Milei hasta ahora fue el PRO a través del ex presidente Mauricio Macri, pero incluso el jefe del bloque de diputados Cristian Ritondo se mostró cauto de cara a los debates que se vendrán en el Congreso de aquí a mayo.

En tanto, la reacción del kirchnerismo al discurso de Milei fue la esperada en cuanto a que no aplaudió en ningún momento, pero sorprendió al evitar los gritos o cuestionamientos a viva voz que el oficialismo esperaba. Solo uno de sus diputados, el sindicalista Mario Manrique, tuvo un gesto de repudio claro al permanecer toda la sesión de espaldas al Presidente.

El kirchnerismo estará en efecto bajo la presión de los sindicatos para oponerse a buena parte de lo que Milei anunció, aunque la línea divisoria que trazó el Presidente obligará a muchos de los gobernadores peronistas a pensar bien los próximos pasos.

De cualquier modo, la táctica que empleó Javier Milei agitará más que nunca al ámbito político y esto tendrá su reflejo en el Congreso, donde nuevamente necesitará construir acuerdos y mayorías que no se darán de forma automática, aunque logre la foto que busca en Córdoba el 25 de mayo. Por ello el jefe de Estado ratificó: «No negociamos el cambio y vamos a cumplir el mandato de la sociedas con o sin el apoyo de la dirigencia politica». El año parlamentario empezó con todo.

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