martes, 25 junio, 2024
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El sindicalismo anti Milei busca que el Presidente pierda apoyo, provocando el enojo de la gente

El diputado nacional, Fernando Iglesias es quien mejor describió la metáfora del «club del helicóptero» que sufrió la administración de Mauricio Macri. Se trata de «…los palos en la rueda puestos por el sector político, que no es otra que el kirchnerismo trabajando para que Macri no llegue, como no llegaron otros gobiernos no peronistas, a cumplir su mandato en 2019».

Las aspas del helicóptero parecen haber comenzado a rotar sobre su eje una vez más luego del arrollador triunfo de Javier Milei en el balotaje presidencial sobre su contendiente del Frente de Todos, Sergio Massa y los principales impulsores son sindicalistas que, en varios hechos producidos recientemente, llegan a convertirse en profundamente antidemocráticos.

El encono sindical con el presidente libertario es más grave que con Mauricio Macri a quien los sindicalistas lo representaban como un referente del empresariado. Un sector con el que están acostumbrados a pactar.

Milei es un académico y, en sus posiciones públicas, se presenta como un dogmático de sus creencias liberales donde cuestiones fundamentales del sindicalismo vernáculo no deberían ser admitidas como, por ejemplo, la representación sindical de una rama de la actividad, de parte de un único y determinado sindicato o la permanencia eterna de los sindicalistas en sus organizaciones gremiales que demuestran y ponen, en blanco sobre negro, sus profundas posiciones antidemocráticas porque es casi imposible presentarse a elecciones de manera honesta y con posibilidad de cambiar una conducción gremial.

En el caso de Milei, la alergia de algunos sindicalistas, miembros de número del club del helicóptero, con el gobierno es tan grande que las advertencias surgieron dos meses antes de su triunfo y cuando no estaba claro que el libertario pudiera llegar a la Casa Rosada.

Por las dudas, Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital, se disfrazó de pitonisa y adivinador del futuro y dijo públicamente, si Milei resulta electo «…tendrá una presidencia corta» en la que le «va a hacer mucho daño» a la Argentina.

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El encono sindical con el presidente libertario es más grave que con Mauricio Macri, considerado referente empresarial

Javier Milei y las amenazas de los sindicatos

El eventual triunfo electoral de La Libertad Avanza, finalmente se produjo contra varios pronósticos, pero el vaticinio de Catalano todavía no puede ser corroborado del todo, a pesar de la tirria que transmiten hacia el gobierno nacional, los integrantes de ATE Capital, que se anotan en cuanta protesta, huelga, manifestación, o queja exista en la Ciudad de Buenos Aires.

El caso más paradigmático de un gremio avalando la convocatorio de un delegado a «tumbar al gobierno de Milei» se dio hace menos de una semana cuando en el gremio de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP), se aplaudió la moción golpista de un delegado que las autoridades de la AFIP, conducida por Florencia Misrahi, están aguardando en la Justicia para quitarle la tutela gremial y poder despedirlo.

Porque muchos sindicalistas cuentan con este recurso que los pone un paso por encima del ciudadano de a pie.

 La tutela gremial es un mecanismo que se utiliza para proteger a los trabajadores que desarrollan actividad sindical frente a posibles abusos por parte de la administración, impidiendo que se los suspenda, despida o modifiquen sus condiciones de trabajo.

Ahora bien, no fue lo que sucedió aquí, donde el delegado de la agencia recaudadora llamó abiertamente a la rebelión. Hablamos de un empleado público no de un zapatero que no tiene de jefe a un funcionario del Estado nacional.

A lo largo de los años se demuestra que el poder de los sindicatos en las oficinas estatales es notable. En organismos como la ANSES, es imposible que un ciudadano de la tercera y hasta cuarta edad consiga ser atendido si se realiza un quite de colaboración gremial o una huelga.

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Los integrantes de ATE Capital se anotan en cuanta protesta, huelga, manifestación, o queja exista

Cómo se organiza la resistencia contra Javier Milei

Sucede lo mismo en otras dependencias estatales como el Banco Nación. Y, no sólo logran evitar sanciones que serían imposibles de disimular en el sector privado de la economía, sino que hasta consiguen mejoras y son premiados con traslados y puestos de mayor responsabilidad.

Sino no se entiende la reciente resolución de la AFIP de Misrahi y Caputo de promover a la secretaria de finanzas de la AEFIP, la contadora Marcela Benita Touza, que pasó de ser adjunta a la dirección regional de Salta a directora de la dirección regional Tucumán gratificando, de esa manera, a una de las principales dirigentes gremiales que aprobaron con el aplauso la insólita arenga que se diseminó rápidamente en las redes sociales provocando un verdadero escándalo institucional en la AFIP.

Institucionalmente la resistencia al gobierno de Javier Milei se organiza políticamente desde la provincia de Buenos Aires. Desde enero, Axel Kicillof y su mano derecha, Carlos Bianco, empezaron a formar multisectoriales para actuar contra los planes del gobierno nacional.

Estas reuniones esán compuestas por intendentes, dirigentes de organizaciones sociales y sindicalistas de peso bonaerenses que suelen reunirse en el Club Banco Provincia de La Plata.

Pero, la táctica más importante que estrenó el denominado «club del helicóptero» en su versión sindical es la de molestar a como dé lugar al ciudadano de a pie, que trabaja para llegar a fin de mes como pueda, que estudia, que busca trabajo, que se debe atender con algún médico o que debe saldar una cuenta.

Miles de casos y ejemplos de gente común que toman el tren, el subte de Buenos Aires y muchas veces, líneas de colectivos que dejan abandonados a su suerte a pasajeros que deben trasladarse a partir de las 23 horas, cuando, prácticamente desaparecen los servicios.

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Axel Kicillof empezó a formar multisectoriales para actuar contra los planes del gobierno nacional.

En este último caso se trata de decisiones relacionadas con cuestiones empresariales y la pelea por los subsidios a los que se han acostumbrado los dueños de las líneas de transporte de pasajeros desde que Néstor Kirchner comenzó con esa perversa y adictiva medida fiscal.

Las protestas en los trenes

Pero en el caso de trenes y subterráneos, donde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene potestad, los sindicalistas de La Fraternidad o los combativos de los subtes, suelen tardar más de lo necesario entre estaciones o demoran las partidas y los arribos de los servicios, para enfurecer a la gente contra la administración de Javier Milei.

En Casa Rosada, están anoticiados de esta técnica, y, lamentablemente, no toman demasiadas medidas porque saben que el presidente goza de un importante apoyo popular en las encuestas y, como sostuvo un asesor presidencial, «…en definitiva, la gente no se la va a agarrar contra Javier Milei sino contra los sindicalistas que cometen estas agachadas, de andar más lentos con un tren, justificándose en arreglos de vías que no se producen por el ajuste fiscal».

Además, agregó el funcionario consultado, «…si Baradel convocara a un paro o a una medida de fuerza. ¿A quién crees que favorecerá? ¿Al movimiento sindical o a Javier Milei? Un sindicalista como Baradel o Biró de Aerolíneas Argentinas están completamente desprestigiados y la gente los considera parte del problema y de la casta más monárquica que pueda existir», responde el asesor consultado.

Eso no quita ni cambia que los pasajeros de los trenes que tardaron una hora más de lo que habitualmente demoran en llegar a alguna cabecera de destino como Constitución, Once o Retiro, no les perjudican en pérdida de tiempo, premios por presencialidad laboral o en citas frustradas por no llegar a horario.

Sin embargo, nada de eso le importa al secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, uno de los sindicalistas que más detestan a Javier Milei al nivel de Pablo Moyano de Camioneros.

Alzando la bandera de una recomposición salarial que se demora por efecto de la inflación de los bienes y servicios, Maturano, convocó el jueves 30 de mayo a reducir la velocidad de las formaciones a 30 kilómetros por hora durante 24 horas, en reclamo por la falta de actualización salarial para el sector.

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Omar Maturano es uno de los sindicalistas que más se enfrenta a Javier Milei

No se emplea en la Argentina la mítica «huelga a la japonesa»

Los integrantes de La Fraternidad sostienen que no se trata sólo de una medida para reclamar por aumentos sino también para que el gobierno invierta en insumos básicos para el normal funcionamiento de las distintas líneas que circulan por el AMBA y de esa manera se puedan evitar incidentes como el que sucedió el 11 de mayo pasado cuando se produjo un accidente ferroviario en Palermo, al chocar una formación de la línea San Martín, que iba hacia la terminal en Retiro, contra una locomotora y un coche furgón que estaban sobre la misma vía.

Esa colisión dejó más de 60 personas heridas de distinta consideración y demostró la precariedad del sistema luego de sistemáticos robos de cables y de la falta de inversión en infraestructura.

Ahora bien, ¿eso hechos delictivos no sucedían antes del 11 de diciembre de 2023? Y ¿cómo se pudo justificar la velocidad alcanzada por formaciones que llegaban desde la zona sur del Conurbano bonaerense, durante el semi paro general del 24 de enero pasado de la CGT, que incluyó una movilización de personas que en su mayoría fueron correctamente trasladados por el ferrocarril Roca?

«En ese momento no hubo ninguna falla de horario, los trenes llegaban y partían antes como trenes bala. Al otro día volvimos a la normalidad de viajar en el tren eléctrico como una carreta del siglo pasado», afirmó Juan Domingo Laciar que toma el tren todos los días para ganarse un sustento diario.

En ningún caso analizado se pensó en utilizar la mítica «huelga a la japonesa».

Para algunos referentes del sector laboral es un mito urbano, pero se trata de una definición que fue puesta en práctica, en contadas ocasiones, y que refiere al hecho de que los empleados trabajan el doble de lo que tienen que hacerlo para que su empresa tenga problemas con los excedentes de producción, por un lado, y el consumo anticipado fuera de programa de las materias primas antes de tiempo, por el otro, lo que ocasionaría que no pudieran fabricar posteriormente lo que estuviese comprometido a no ser que se consiguiera un rápido reaprovisionamiento.

Indudablemente, lo único que funciona de esa manera, son las reuniones del llamado «club del helicóptero» cuyas manifestaciones suelen salir a la luz en reiteradas ocasiones.

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