El asado de Milei: la carne subió un 15 % el último mes

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El precio de la carne volvió a dar un salto, en promedio, subió un 15% en el último mes. Mientras la inflación no cede, llenar la parrilla para el asado se convierte en un privilegio para pocos.

«La carne subió desde octubre un 15%; la realidad es que tendríamos que ir de a poco a los precios internacionales, los precios se van a ir afianzando, no van a bajar y van a seguir subiendo», aseguró Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, en declaraciones a Agencia Noticias Argentinas

La explicación principal detrás del aumento hay que buscarla en la escasez de oferta y, sobre todo, en la presión de la demanda internacional. Según datos del propio sector, mientras la producción local no crece, el comercio con China y las perspectivas con Estados Unidos (tras el nuevo acuerdo de libre comercio) empujan los precios hacia arriba. El consumo local se achica, pero los dólares mandan.

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Las políticas de Milei no hacen más que profundizar este escenario. La eliminación de retenciones y la desregulación del mercado de la carne representan un regalo para los exportadores y las grandes patronales del agro. El reciente principio de acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que incluye a la carne, abre la puerta para que los mejores cortes se vayan afuera, mientras en los barrios la carne es cada vez más difícil de conseguir. La lógica es clara: se produce para exportar y ganar dólares, no para garantizar el alimento básico de la población.

En 2024, las exportaciones de carne crecieron casi un 10% respecto al año anterior, llegando a 936 mil toneladas. Solo el 70% de la carne quedó para el consumo interno, el piso más bajo en décadas. Mientras tanto, el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 49,5 kg anuales, un 7% menos que hace dos años y el segundo nivel más bajo desde 1914. Con los salarios congelados, el ajuste sobre los jubilados y los trabajadores públicos, cada vez más familias tienen que dejar el asado para las fiestas, o directamente olvidarse de la parrilla.

La concentración del negocio: los dueños de la carne

El negocio es redondo para unos pocos, los grandes frigoríficos y terratenientes concentran cada vez más la faena y la exportación. Diez operadores controlan el 22% de la propiedad de la carne, mientras que las veinte mayores plantas procesan un tercio de la faena total.

En el país se produce comida para cientos de millones, pero los trabajadores y sus familias no pueden llegar a fin de mes. Las desregulaciones de Milei, el sometimiento a los yanquis y la avidez de los frigoríficos hacen que comer carne sea cada vez más difícil. El asado, ese símbolo de encuentro y alegría, se convirtió en un lujo. Para que esto cambie, hace falta enfrentar a los grupos concentrados, recomponer los salarios y poner el comercio exterior bajo control de los trabajadores para que la carne llegue a todas las mesas y no solo a las cuentas bancarias de unos pocos.

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