Especialistas en biomecánica y medicina deportiva detallan los indicadores que revelan el desgaste del calzado, más allá del kilometraje recorrido.
Los corredores que realizan esta actividad de forma regular suelen utilizar equipamiento específico, donde el calzado cumple un rol fundamental. Aunque comúnmente se habla de un límite de entre 400 y 800 kilómetros, expertos señalan que el momento de reemplazo depende de múltiples factores y no solo de la distancia.
«Llega un punto en el que es necesario cambiar de zapatillas, y conviene hacerlo antes de sentir molestias», afirmó Allison Gruber, profesora asociada de kinesiología en la Universidad de Indiana-Bloomington, en diálogo con The New York Times. Si bien muchos atletas confían en su intuición, los especialistas recomiendan observar indicadores más concretos.
Alessandra DiCorato, científica de materiales con experiencia en Harvard, identificó cuatro señales clave para determinar la necesidad de un nuevo par. Por su parte, el Dr. Adam Tenforde, médico especialista en medicina deportiva, explicó que el desgaste varía según la antigüedad del calzado, el peso corporal, la superficie de entrenamiento e incluso las condiciones climáticas.
Además, no todos los modelos tienen la misma duración. JJ Hannigan, investigador de biomecánica de la Universidad Estatal de Oregon-Cascades, indicó que las «súper zapatillas» de competición, con espumas ligeras de alto rendimiento, suelen durar menos que las diseñadas para el entrenamiento regular.
El principal riesgo de utilizar calzado desgastado es la reducción de la amortiguación, lo que incrementa la presión en los pies, puede alterar la zancada y, eventualmente, derivar en lesiones.
