Conocida como Victoria cruziana, esta especie autóctona de los humedales del norte argentino se destaca por sus enormes hojas circulares y su floración nocturna. Es posible cultivarla en estanques domésticos bajo ciertas condiciones específicas.
El irupé (Victoria cruziana), también conocido como victoria amazónica del Paraná, es una planta acuática nativa del nordeste de Argentina y del sistema del río Paraná-Paraguay. Se desarrolla en lagunas, esteros y cursos de agua calma, donde el calor y la profundidad adecuada le permiten desplegar todo su potencial.
Sus hojas flotantes, de bordes elevados, pueden superar fácilmente el metro de diámetro y presentan una estructura inferior reticulada, rígida y espinosa. Un aspecto fascinante es su floración nocturna: produce flores enormes, blancas en su primera noche y rosadas en la segunda, que se abren al atardecer y liberan un perfume intenso. Cada flor vive apenas dos noches.
Su cultivo en estanques domésticos es viable, pero requiere condiciones claras: necesita mucho sol, agua quieta, temperaturas cálidas y un espejo de agua amplio, con una profundidad mínima recomendada de 60 a 80 cm. El sustrato debe ser rico en materia orgánica y pesado.
Javier Egner, experto en acuáticas del vivero Acuático Naturalia, detalló el proceso de propagación: “Una vez recolectadas las semillas, se retiran los arilos y se conservan en frascos con agua limpia, realizando recambios mensuales hasta septiembre para comenzar su germinación. Deben colocarse en un acuario con agua entre 28° y 32° C y con muy buena iluminación”.
Además de su valor ornamental, el irupé cumple un rol ecológico clave, ya que en su ambiente natural ofrece refugio a peces, anfibios e insectos acuáticos, y forma parte del equilibrio de los ecosistemas de humedal.
