La Habana revive un sistema de transporte impulsado en los 90 debido a la actual escasez de combustible, que ha reducido drásticamente la movilidad en la capital cubana.
La Habana, en medio de una crisis energética, ve cómo sus habitantes recurren masivamente a bicicletas, scooters, motos eléctricas y al ciclobús para trasladarse. La falta de combustible ha reducido el transporte público y vaciado de autos las calles de la capital. Según la agencia AP, se trata de la peor crisis de este tipo en décadas.
Las restricciones al suministro de combustible han limitado gran parte del transporte público. Como consecuencia, las calles de La Habana quedaron casi vacías de autos y se llenaron de bicicletas y pequeñas motocicletas eléctricas.
Ingrid Quintana, vecina del este de La Habana, explicó que usa este medio porque no tiene otra alternativa. Mientras esperaba el bus en la entrada del túnel, señaló que acompaña a su marido en bicicleta para llegar a su trabajo en la parte vieja de la ciudad. La mujer dijo que utilizan la opción del ciclobús porque no hay transporte público y no pueden pagar un taxi privado.
Por su parte, Bárbaro Cabral, un profesor de gimnasio de 32 años, explicó que gran parte de los trabajos están “al otro lado de la ciudad” y por eso tienen que usar ese transporte para cruzar.
El ciclobús cubre 1.8 millas (tres kilómetros) en unos 15 minutos. Según AP, es la ruta de transporte público más corta de la isla. Después de subir cerca del túnel en La Habana Vieja, los pasajeros atraviesan la oscuridad del paso submarino. Al salir, llegan al este de La Habana, una amplia zona residencial donde viven cientos de miles de personas. La otra opción exige bordear la bahía. Ese recorrido terrestre tiene casi diez millas (16 kilómetros) y atraviesa áreas industriales portuarias, poco pobladas y con caminos en mal estado.
La tarifa del ciclobús va de dos a cinco pesos cubanos. El monto depende de si el pasajero transporta una bicicleta o una motocicleta. La diferencia con otras alternativas es considerable. Un taxi compartido desde los barrios del este, con paso por el túnel, cuesta 1000 pesos cubanos. En la isla caribeña, el salario medio estatal es de 7000 pesos cubanos por mes.
El ciclobús pertenece a la empresa de transporte de La Habana. Surgió en la década de 1990, durante el llamado “Período Especial”. Esa crisis comenzó tras la caída de la Unión Soviética y dejó a Cuba aislada. En ese contexto, se impulsó la distribución masiva de bicicletas fabricadas en China como alternativa de movilidad.
Con la recuperación parcial del transporte en los años posteriores, el servicio perdió relevancia frente a colectivos convencionales y taxis compartidos. Sin embargo, la escasez actual de combustible revirtió esa tendencia y lo volvió nuevamente central para garantizar los desplazamientos diarios.
