Especialistas destacan que la función del headhunter evolucionó hacia un asesoramiento integral para CEOs, combinando tecnología y criterio humano para identificar y retener el capital humano clave.
El rol del headhunter ya no se limita a la búsqueda de candidatos, sino que se ha convertido en una pieza estratégica dentro de las compañías. Así lo explicó Martín Sandoval, psicólogo laboral, quien señaló que «tradicionalmente se asoció nuestra labor a una simple selección y este rol se fue transformando notablemente hacia un asesor integral del CEO».
En un contexto donde avanzan la tecnología y la automatización, el diferencial sigue estando en el capital humano. «A igualdad de inversión económica y tecnología, lo diferencial de la compañía son las personas que lo integran», sostuvo el especialista. Herramientas como la inteligencia artificial y plataformas de reclutamiento agilizan procesos, pero no reemplazan el criterio humano. Para Sandoval, la clave está en el análisis fino: «Tenemos la misión de separar la paja del trigo, de decir a requisitoria del CEO este es el talento que te conviene en lugar de otro».
El trabajo no termina con la contratación. Según Sandoval, existe un proceso de seguimiento fundamental para garantizar el éxito del ejecutivo incorporado. «La idea es hacer un acompañamiento mínimo durante seis meses para ayudarlo a tomar medidas de impacto y maximizar la efectividad del equipo», explicó. Este seguimiento permite evaluar resultados, facilitar la adaptación a la cultura organizacional y aportar una mirada externa para potenciar el desempeño del liderazgo.
Sin embargo, este rol ampliado también plantea límites claros. Sandoval advirtió sobre la importancia de la ética profesional: «Si la empresa te contrata para seleccionar talentos, la idea es que no tomes esos talentos para llevarlos a otra empresa». Esta línea ética fortalece la confianza y asegura relaciones laborales sostenibles a largo plazo.
Otro aspecto clave es la evaluación de habilidades blandas. El psicólogo laboral señaló que competencias como liderazgo, comunicación y trabajo en equipo son centrales en cualquier proceso de selección. En contraste, hobbies o actividades deportivas deben ocupar un lugar secundario. «Esto es aceptable en tanto y en cuanto no genere una imagen de excentricidad o de rechazo por lo pomposo», indicó. La autenticidad es, en este punto, un valor innegociable. «Lo importante es que sea genuino y auténtico, no simular porque realmente no suma», afirmó Sandoval. Mentir en un currículum puede volverse en contra del candidato, especialmente en instancias de entrevistas donde esas habilidades son puestas a prueba.
