El renombrado director de orquesta Michael Gielen, fallecido en 2019, recordaba a la Argentina como un «paraíso» democrático que lo acogió tras escapar del nazismo. En una serie de conversaciones, repasó su formación en el Colón junto a leyendas como Erich Kleiber y su visión sobre el poder del arte y la memoria.
El maestro Michael Gielen, una figura central en la música clásica del siglo XX, mantuvo un vínculo profundo con la Argentina, país al que llegó en 1940 como refugiado. Hijo de una madre judía y un padre socialdemócrata, su familia obtuvo un permiso para ingresar al país tras ser denunciada ante el régimen nazi por un colega en Berlín. «Era un país democrático y libre», solía recordar Gielen sobre aquella Argentina que lo recibió.
Su carrera musical despegó en el Teatro Colón, donde fue asistente del director Erich Kleiber, quien lo consideraba «un talento musical extraordinariamente dotado». Gielen describía al Colón como «un paraíso», un lugar al que corría después de la escuela para presenciar ensayos y funciones históricas, como la «Norma» dirigida por Tullio Serafin con una joven Maria Callas en 1949.
En entrevistas sostenidas a lo largo de años, el director, conocido por su carácter firme y su rigor artístico, compartió anécdotas de su vida en Buenos Aires, contrastando la convivencia pacífica en su nueva escuela con las tensiones del mundo musical europeo marcado por la guerra.
En una última conversación en su casa de Mondsee, cerca de Salzburgo, Gielen reflexionó sobre la memoria. Desde su terraza, señalando los Alpes bávaros y la colina donde vivía, hizo una poderosa declaración: sus vecinos, en otra época, «todos me hubieran mandado a la cámara de gas». Al preguntarle por qué elegía vivir allí, respondió: «No es para mí, es para ellos. Para que recuerden todos los días, cada vez que me vean pasar por la puerta de sus casas».
Su testimonio, compartido en un encuentro sobre memoria organizado por Yad Vashem Argentina, permanece como un legado sobre la importancia del arte, la historia y el recuerdo frente a la intolerancia.
