En su libro de 1850, el expresidente Domingo Faustino Sarmiento dejó plasmadas ideas sobre desarrollo, inmigración e infraestructura, junto a una particular definición de riqueza.
En su libro ‘Argirópolis’, publicado en 1850, Domingo Faustino Sarmiento propuso la creación de una ciudad capital en la isla Martín García para una confederación entre Argentina, Uruguay y Paraguay. Allí, el prócer sanjuanino dejó una reflexión que invita al análisis: «No es rico el que tiene plata, sino el que produce y sabe gozar del fruto de su trabajo».
Además de esta idea, en la obra Sarmiento abogaba por la llegada masiva de inmigrantes europeos para trabajar la tierra y por la construcción de una red ferroviaria que conectara el país y facilitara la exportación de la producción agrícola, una visión que la Generación del 80 posteriormente materializaría.
«Nosotros no seremos fabricantes sino en el lapso de los siglos y con la aglomeración de millones de habitantes; nuestro medio sencillo de riqueza está en la exportación de materias primeras que la fabricación europea necesita», escribió el autor. Sarmiento, quien fue presidente de la Nación entre 1868 y 1874, sostenía que con estas políticas «los pueblos del Interior hallarían medios de enriquecerse, poblarse y civilizarse ni más ni menos como Buenos Aires y Montevideo se han poblado y enriquecido rápidamente con la apertura de sus puertos al comercio extranjero».
