El presidente Javier Milei defiende a su jefe de Gabinete en medio de un escándalo que genera tensiones internas y dudas sobre la estabilidad política del gobierno.
Las semanas pasan y el caso en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no pierde intensidad. Por el contrario, se complica día tras día con nuevos episodios que sorprenden tanto a aliados como a opositores. El presidente Javier Milei ha decidido respaldarlo firmemente, argumentando que si cediera en este caso, luego podrían apuntar contra su hermana Karina y finalmente contra él mismo.
En su defensa, el mandatario ha cometido errores que reflejan una falta de información, como ocurrió en una entrevista reciente en LN+ con Luis Majul y Esteban Trebuq, donde calificó de “mentiroso y kirchnerista” al arquitecto Matías Tabar, responsable de las obras de refacción de la casa de Adorni en Exaltación de la Cruz. Esa afirmación no se ajusta a los hechos.
La prolongación del caso ha incrementado las tensiones internas en el gabinete, donde los apoyos comienzan a flaquear. El ministro de Economía, Luis Caputo, es uno de los más preocupados por el “ruido” que este escándalo genera en la marcha de la economía. La contradicción entre el affaire y los postulados éticos de La Libertad Avanza debilita políticamente al gobierno, que se aísla en un momento clave para consolidar apoyos.
Patricia Bullrich salió a pronunciarse después de un silencio que resultaba notorio, al igual que el exdiputado José Luis Espert. Bullrich pidió que Adorni adelantara la presentación de su declaración jurada, lo que molestó profundamente a Karina Milei y avivó la tensión interna. La hermana del presidente albergaba la esperanza de impulsar a Adorni como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, proyecto que quedó descartado.
En una reunión del viernes en la Casa Rosada, Milei declaró: “Prefiero perder las elecciones antes que dejar ir a un honesto”. No se difundieron fotos del encuentro, y el presidente se retiró sin escuchar a los presentes. La defensa de Adorni se extendió a la conferencia de Luis Caputo y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quienes negaron impacto en las inversiones, aunque en privado reconocen la preocupación por el daño político.
Este daño genera dudas sobre la viabilidad de la reelección de Milei, y ningún inversor importante, fuera de energía y minería, arriesgaría capital en un país con el “riesgo kuka” latente y la posibilidad de un regreso del kirchnerismo con Axel Kicillof a la cabeza. Aunque Kicillof no convence plenamente en el peronismo y es criticado por el kirchnerismo camporista, nadie subestima la capacidad de reorganización de la oposición.
El oficialismo enfrenta sus propias internas. La Libertad Avanza, originalmente un movimiento heterogéneo, logró organizarse como partido en tiempo récord, pero la convivencia entre personalidades fuertes es compleja. La interna entre Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, hoy debilitado, sacudió la estructura. El “triángulo de hierro” es cosa del pasado, y la postura de Bullrich, con mayor peso político y legisladores propios, ha abierto una nueva etapa.
