La investigadora argentina analiza el poder de los monopolios intelectuales, la dependencia tecnológica y el rol de las grandes corporaciones en la planificación global.
En una entrevista con Diario De Actualidad, la economista e investigadora Cecilia Rikap profundiza en el concepto de monopolio intelectual y su impacto en la democracia, la economía y la soberanía de los Estados.
—¿Qué es exactamente un monopolio intelectual?
—Un monopolio intelectual es una empresa que tiene la capacidad sistemática de apropiar distintas formas de conocimiento o bienes intangibles, como datos, conocimiento científico o marcas, y monetizarlos. Esto le permite no necesariamente eliminar la competencia, sino subordinarla, generando esferas de control más allá de la propiedad. Se crea una ilusión de competencia con startups alrededor, pero quienes marcan la agenda son unas pocas gigantes.
—¿Cómo afecta esta dinámica a la relación entre gobiernos y corporaciones?
—En países como Argentina, el Estado se vuelve dependiente de tecnologías vendidas a caja cerrada por estas empresas. Las tecnologías digitales son el resultado de conocimiento producido colectivamente, incluso con fondos públicos, y luego el Estado es un cliente forzoso. En cambio, en países centrales como Estados Unidos o China, la relación es más entre iguales, aunque esos gobiernos también dependen cada vez más de estas tecnologías.
—¿Quiénes son los representantes locales de este poder en América Latina?
—Además de las oligarquías tradicionales, aparecen los llamados unicornios como Mercado Libre, Globant, Ualá o Despegar en Argentina. Estas empresas están en la frontera del conocimiento, pero dependen de servicios de gigantes de la nube como Amazon, Microsoft y Google, y ponen ese conocimiento al servicio de la apropiación de valor de las mayorías, no del desarrollo de los países.
—¿Qué es el “totalitarismo epistémico”?
—Es la capacidad de estos monopolios de producir no solo tecnología, sino también el modo en que concebimos la realidad, marcando la agenda de investigación en instituciones públicas y financiando universidades y organizaciones que dan forma a las narrativas dominantes.
