El arzobispo de Buenos Aires encabezó una misa en la Villa 31 y criticó el operativo de saturación «Tormenta Negra» del Gobierno porteño, al que consideró un síntoma del abandono estatal.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, encabezó este domingo una misa en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa 31, donde cuestionó el reciente operativo policial «Tormenta Negra» desplegado por el Ministerio de Seguridad porteño en 17 asentamientos de la Capital. Durante la ceremonia, el religioso afirmó que la verdadera tormenta negra que atraviesan las villas «es el narcotráfico, la falta de trabajo y el retiro del Estado».
El operativo, que involucró a más de 1.500 agentes, dejó 27 detenidos, cuatro búnkers de droga clausurados, 25 comercios cerrados y el secuestro de más de un centenar de motocicletas y decenas de vehículos. Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que el objetivo fue «desarticular estructuras vinculadas al narcotráfico y delitos conexos».
Al finalizar la misa, un grupo de vecinos entregó al arzobispo una carta donde manifestaron «su profunda preocupación» por situaciones de violencia y hostigamiento que aseguran estar atravesando. García Cuerva, acompañado por curas villeros y referentes sociales, pidió «un nuevo amanecer» para los barrios populares y una salida basada en la integración social.
«Para quienes hemos experimentado la vida en los barrios, tormenta negra se llama el narcotráfico, la falta de trabajo, el retiro del Estado y la falta de oportunidades para los pibes. Eso es tormenta negra, y hace décadas que lo sufren nuestros barrios», expresó el arzobispo. En la misma línea, el cura villero Lorenzo «Toto» de Vedia sostuvo: «Las villas no necesitan ningún show mediático. Este hostigamiento acrecienta la estigmatización. Vayamos por la integración urbana».
