El Consejo de Ministros aprobó un decreto que extiende por un año el programa Cine Senior, permitiendo a los mayores de 65 años acceder a entradas de cine a 2 euros un día a la semana.
El programa Cine Senior, dirigido a mayores de 65 años, se prorrogará un año más con la entrada en vigor este viernes, 22 de mayo, del decreto aprobado por el Consejo de Ministros y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Las empresas interesadas en adherirse al programa deberán presentar su solicitud en un plazo de siete días desde la entrada en vigor del decreto.
Con la prórroga del programa, los mayores de 65 años podrán acceder un día a la semana al visionado de cualquiera de las películas programadas en las salas que se adhieran a la iniciativa a un precio de dos euros. Para ello, el decreto establece el pago de subvenciones directas a las salas con un presupuesto anual de 11,5 millones de euros para el periodo 2026-2027.
Para recibir la subvención, los beneficiarios deberán informar sobre el número total de entradas vendidas para personas de 65 o más años al precio de 2 euros, el día seleccionado para la aplicación del precio reducido, el número de días computables incluidos en dicho periodo de liquidación, así como el precio ordinario de las entradas de dicho día para el resto del público. También deberán aportar el desglose de las entradas vendidas por fecha y salas de exhibición, indicando, para cada una de ellas, las entradas vendidas al público al precio ordinario y las vendidas para las personas de 65 o más años a 2 euros.
En el decreto, el Ministerio de Cultura justifica la concesión directa de las ayudas por razones de interés público, social y económico. «Dicho interés reside en la necesaria protección de la viabilidad económica de las salas de exhibición cinematográfica, que constituyen un vehículo imprescindible y fundamental de acceso a la cultura de nuestro país, mediante la recuperación y el afianzamiento de la asistencia al cine de un amplio sector de la ciudadanía», según el decreto.
Asimismo, consideran que la existencia y funcionamiento de las salas de exhibición tiene «un claro impacto social en los lugares en los que radican, favoreciendo tanto la oferta cultural como las actividades de ocio relacionadas con esta actividad, lo que le otorga un claro interés social».
