Los artificieros de la Policía Nacional de Ucrania han confiscado y desactivado aproximadamente 26 toneladas de artefactos explosivos de origen ruso desde el comienzo del conflicto, según informó el jefe del organismo, Iván Viguivski.
Berlín, 13 jun (EFE).- Los artificieros de la Policía Nacional de Ucrania han confiscado y desactivado desde el inicio de la guerra cerca de 26 toneladas de artefactos de guerra de Rusia, destacó este sábado el jefe de ese organismo, Iván Viguivski.
“Desde el inicio de la invasión a gran escala, los especialistas del servicio de desactivación de explosivos de la Policía Nacional han realizado más de 162.000 intervenciones, han retirado casi 490.000 municiones y cerca de 26 toneladas de explosivos, y han inspeccionado más de 53.000 hectáreas de territorio”, precisó en un mensaje en Facebook con motivo del Día del Servicio de Artificieros.
Subrayó que “detrás de estas cifras hay caminos seguros de vuelta a casa, escuelas abiertas, comunidades reconstruidas y miles de familias ucranianas que pueden vivir sin miedo”.
Destacó que la guerra moderna cambia constantemente, y con ella, también las amenazas. Agregó que los artificieros trabajan a diario con nuevos tipos de minas, artefactos explosivos improvisados, drones de ataque y municiones que el enemigo utiliza contra la población civil y afirmó que “su experiencia, conocimientos y profesionalidad son hoy inestimables para Ucrania”.
“Vuestra valentía, sangre fría, entereza y dedicación merecen el mayor respeto”, añadió, al tiempo que agradeció de manera especial a aquellos especialistas que tras resultar heridos en el cumplimiento de su deber continúan con su “importante misión” y recordó a los artificieros que perdieron su vida para salvar las de otros.
Señaló que “el enemigo deja tras de sí muerte en forma de minas, alambres trampa, munición sin detonar y artefactos explosivos camuflados” y que son precisamente los artificieros de la policía quienes se enfrentan a esta amenaza cada día al ser los primeros en adentrarse en zonas peligrosas con el fin de inspeccionar carreteras, viviendas, campos y bosques.
“Cada una de sus salidas supone un riesgo. Cada artefacto explosivo desactivado con éxito supone vidas salvadas”, resaltó.
