Investigadores de la Universidad Tecnológica (UTEC) de Uruguay trabajan en un proyecto de magnetoestimulación vegetal que acelera hasta un 50% el tiempo de germinación de semillas, con aplicaciones en conservación de flora nativa y cultivos comerciales.
Montevideo, 13 jun (EFE).- Investigadores de la Universidad Tecnológica (UTEC) de Uruguay trabajan en un innovador proyecto de magnetoestimulación vegetal capaz de acelerar hasta un 50% el tiempo de germinación de semillas. La tecnología es pionera y fue desarrollada íntegramente en el interior del país sudamericano.
El investigador colombiano Hernando Jiménez, vinculado a la UTEC y a la Universidad Antonio Nariño de Colombia, explicó que el proceso consiste en someter a las semillas a condiciones ideales de campo magnético. La declaración fue realizada durante la quinta edición de la Expo Uruguay Sostenible.
“Logramos que germinen más rápido y más vigorosas, lo que supone un mejor aprovechamiento de los recursos”, detalló el científico frente al prototipo exhibido en el evento.
Según relató Jiménez, el procedimiento no emplea químicos: se aplican corrientes magnéticas durante “10, 15 o 20 segundos” sobre las semillas antes de ponerlas a germinar. El equipo de magnetización fue diseñado y construido por estudiantes de Ingeniería Mecatrónica y Agroambiental de la UTEC.
El proyecto tiene dos grandes áreas de aplicación. Por un lado, la conservación de flora nativa en riesgo, como el espinillo o la palmera butiá. Jiménez explicó que esta especie, amenazada por el picudo rojo, tiene una germinación extremadamente lenta que puede tardar meses o años. “Nosotros empezamos a hacer trabajos y logramos tener germinación en tres días, cuando los mejores reportes en la literatura hablaban del día 40 o 50”, afirmó.
Por otro lado, la tecnología promete aplicaciones en cultivos comerciales. Jiménez ilustró que, si una semilla de tomate germina habitualmente entre el quinto y el séptimo día, mediante esta magnetoestimulación lograron que empezara a brotar al segundo día. Afirmó que reducir el tiempo en un 40% o 50% implica un ahorro de dinero y un aprovechamiento óptimo de recursos como el agua. También proyectó aplicaciones en la industria maderera y en la inhibición de hongos que afectan las cosechas.
Tras dos años de fase de laboratorio, el desafío actual es escalar la tecnología. Jiménez indicó que el objetivo a corto plazo es conseguir financiación para desarrollar un “dispositivo comercial compacto y portátil”. Esta herramienta permitiría a los pequeños productores tratar miles de semillas directamente en el campo. Con la financiación actual, el equipo estima que en torno a un año podría tener lista una versión precomercial de la tecnología. “La idea es que un productor pueda traer sus semillas, exponerlas al campo magnético y ponerlas a germinar con ventaja. Algo que se pueda llevar directamente al campo”, detalló.
Jiménez destacó la importancia de la descentralización científica impulsada por la UTEC y afirmó que el proyecto se desarrolla en el interior del país, rompiendo con el paradigma de que la actividad universitaria uruguaya se limitaba a Montevideo. El investigador reivindicó el papel protagónico de los estudiantes en el diseño del prototipo y subrayó el deber ético de rendir cuentas a la sociedad. “Esto se financia con impuestos de la gente; uno tiene que mostrar qué hizo con ellos”, argumentó.
El científico también resaltó el valor de acercar estas innovaciones a los niños. “Ese niño que ve el equipo funcionar, de pronto termina siendo ingeniero o agrónomo. Hay que mostrarles que la ciencia y la educación producen desarrollo”, concluyó.
