Un informe de la ONU proyecta que para 2050 el 19% de la población de América Latina tendrá 65 años o más. El análisis de ADN se perfila como un recurso para personalizar hábitos y mejorar el envejecimiento.
Buenos Aires, 14 de junio (NA). La longevidad, entendida como la capacidad de vivir más años con salud y autonomía, es objeto de estudio creciente. Factores como la alimentación, la actividad física, el descanso y las relaciones sociales inciden en este proceso. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para 2050 la proporción de personas de 65 años o más alcanzará casi el 19% en América Latina. En ese contexto, la ciencia examina el análisis del ADN como una herramienta para que la denominada “generación Silver” personalice su alimentación, ejercicio y descanso, con el objetivo de favorecer un envejecimiento saludable.
Adrián Turjanski, investigador del CONICET y director científico de Gen360, afirmó: “El conocimiento genético es poder; nos brinda las herramientas necesarias para vivir más y mejor”. La medicina anticipatoria busca sumar años con buena movilidad, salud mental y sin enfermedades crónicas.
Uno de los avances señalados es el reloj epigenético, un indicador que estima la edad biológica a partir de la expresión génica. Factores como la alimentación, el ejercicio y el sueño influyen en la activación o desactivación de genes vinculados al envejecimiento.
Nutrición de precisión y suplementación a medida
Con el avance de la edad, la capacidad del cuerpo para absorber nutrientes cambia. La genética influye en el metabolismo de sustancias clave, entre ellas:
- Vitamina D y telómeros: un estudio de Harvard indicó que la vitamina D3 contribuye a ralentizar el envejecimiento celular al proteger los telómeros. Dado que algunas personas eliminan esta vitamina más rápido por su genética, el test de ADN permite ajustar la suplementación.
- Micronutrientes esenciales: variantes genéticas determinan si una persona requiere mayor ingesta de vitamina B12, B6 o magnesio, fundamentales para el funcionamiento de las mitocondrias.
- Farmacogenómica: conocer cómo el cuerpo metaboliza principios activos permite ajustar dosis y evitar efectos adversos, especialmente en adultos mayores que consumen múltiples fármacos.
Actividad física y descanso
El cansancio crónico en adultos mayores puede estar vinculado a factores genéticos. El análisis genético permite identificar la capacidad de respuesta al estrés físico y mental, así como la predisposición a la fatiga neuromuscular temprana. También ayuda a diseñar rutinas de ejercicio que eviten lesiones y optimicen la metabolización de grasas. En cuanto al descanso, el ADN influye en los niveles de energía diarios y en cómo la cafeína o el alcohol afectan el sistema nervioso.
Prevención de enfermedades crónicas
La lectura del mapa genético permite identificar más de 600 enfermedades. En la generación Silver, esto posibilita:
- Prevención cardiovascular: identificar marcadores en genes como PCSK9 o LDLR que alertan sobre riesgos de infarto antes de que aparezcan síntomas.
- Detección anticipada de cáncer: en patologías de mama o próstata, conocer un riesgo elevado permite iniciar controles hasta diez años antes de lo estipulado por las guías generales.
Turjanski concluyó: “No hay un solo plan de salud que funcione para todos. La personalización es el camino”.
