El primer ministro Keir Starmer presentó su renuncia este lunes en medio de una crisis de liderazgo dentro del Partido Laborista. El hecho ocurre a diez años del referéndum que definió la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
Diez años después de que la población británica votara en el referéndum sobre la salida del país de la Unión Europea, el primer ministro Keir Starmer presentó su renuncia este lunes. La dimisión se produjo tras presiones internas del Partido Laborista en un contexto de crisis de liderazgo.
Según datos oficiales citados por Europa Press, la salida del bloque comunitario se asoció a una reducción del PIB británico de hasta un 8%, un descenso del comercio de cerca del 15% y una caída del 18% de las inversiones. En la última década, el Reino Unido ha tenido siete primeros ministros.
Carme Colomina, investigadora del CIDOB, declaró a Europa Press: «Esta ha sido una de las grandes paradojas del Brexit y la demostración más clara de la ambigüedad de mensajes sobre los que se construyó el argumentario a favor del ‘Leave'». Colomina agregó que «el referéndum no ha conseguido solucionar ninguno de los problemas que se adjudicaban a la UE: inseguridad económica, globalización desigual, disminución de la confianza en las élites políticas y la percepción de que la toma de decisiones democráticas se ha alejado cada vez más de los ciudadanos».
El referéndum del 23 de junio de 2016 dio como resultado un 51,9% de votos a favor de la salida (Leave) frente al 48,1% que optó por permanecer (Remain). La campaña Leave fue liderada por Nigel Farage. Tras el resultado, el entonces primer ministro David Cameron renunció y fue reemplazado por Theresa May.
Encuestas recientes indican que el 63% de los británicos apoyaría reincorporarse a la UE si se realizara un nuevo referéndum. En respuesta, el gobierno británico ha trazado un plan de acercamiento con el bloque comunitario. Colomina explicó: «Las heridas del Brexit todavía escuecen a ambos lados del canal de la Mancha. Por eso, desde Downing Street insisten en que este acercamiento con Bruselas no es una apuesta ideológica sino una estrategia únicamente en favor de los intereses económicos de los británicos».
La investigadora también señaló que «Bruselas es incapaz de superar la desconfianza que provoca el panorama electoral en Reino Unido porque, aunque haya una hipotética mayoría partidaria de la reincorporación a la UE, las encuestas de intención de voto impulsan hoy a Reform UK hasta la ventajosa posición de primera fuerza en la Cámara de los Comunes». No obstante, descartó un nuevo referéndum en el futuro cercano debido a que «el euroescepticismo sigue bien presente».
En el ámbito político, en 2019 los dos partidos tradicionales obtuvieron el 76% del voto popular; en 2024 esa cifra cayó al 58%. El ascenso de Reform UK y los Verdes ha fragmentado aún más el panorama, y recientemente surgió el partido Restore Britain, escisión de Reform UK tras la salida de Rupert Lowe.
El acuerdo de salida del Brexit fue negociado por el conservador Boris Johnson, quien ganó las elecciones de 2019 con la promesa de concretar la salida. El proceso incluyó la compleja cuestión de Irlanda del Norte para evitar una frontera física que vulnerara los acuerdos de paz. Johnson logró un acuerdo de libre comercio con la UE a finales de 2020, aprobado durante la pandemia.
Colomina afirmó: «En estos últimos tiempos, cada nueva amenaza geopolítica ha servido para acercar un poco más Reino Unido a la Unión Europea, y especialmente en el último año, vemos cómo Londres y Bruselas se encuentran en un proceso de reconexión acelerada y silenciosa». La invasión rusa de Ucrania abrió la colaboración en defensa, y la inestabilidad generada por el retorno de Donald Trump y la guerra en Irán aumentó la necesidad de entendimiento económico y comercial.
Sobre la posición del gobierno británico, Colomina sostuvo que «la llegada de Starmer al cargo buscaba restablecer las relaciones entre Reino Unido y la UE, pero con ‘líneas rojas muy concretas’, como no volver a la unión aduanera, no devolver al mercado único y no volver a la libertad de movimiento». La investigadora concluyó que este reajuste, incluso si se implementara por completo, dejaría sin resolver la mayoría de las pérdidas comerciales del Brexit.
