La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete generó expectativas entre gobernadores aliados y dialoguistas, aunque el antecedente de Guillermo Francos genera dudas sobre la estabilidad del nuevo esquema.
La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete, tras su paso por el Ministerio del Interior, generó expectativas entre gobernadores aliados y dialoguistas. Sin embargo, el antecedente de Guillermo Francos, quien realizó el mismo recorrido antes de renunciar, genera dudas sobre la estabilidad del nuevo esquema.
Diversos mandatarios provinciales expresaron su apoyo a Santilli a través de redes sociales. Entre ellos se encuentran Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Raúl Jalil (Catamarca), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Claudio Vidal (Santa Cruz), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Poggi (San Luis), Jorge Macri (CABA) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), único opositor en hacerlo.
Durante casi siete meses, Santilli actuó como interlocutor entre la Casa Rosada y las provincias. Su trayectoria incluye orígenes peronistas, un extenso paso por el PRO y su posterior adhesión al espacio libertario. Su gestión le permitió alcanzar acuerdos con mandatarios subnacionales en momentos de tensión en el vínculo con Nación.
Según fuentes consultadas, la situación de Manuel Adorni era considerada insostenible por parte de los gobernadores afines al oficialismo. Argumentaban que paralizaba la gestión central y dificultaba la discusión de leyes en el Congreso, ante la posibilidad de que los legisladores aplicaran una moción de censura. La salida de Adorni derivó en el ascenso de Santilli, quien mantendrá bajo su órbita el rol de interlocutor con las provincias, absorbiendo la cartera de Interior.
En la antesala de su designación, algunos distritos valoraron positivamente la decisión. En una provincia importante señalaron: «La valoración es positiva, es una decisión acertada del Gobierno». Indicaron que Santilli es un dirigente «con mucha experiencia, con quien ya se venía trabajando muy bien».
En Córdoba, en cambio, se mostraron menos entusiastas. «Tenemos diálogo desde que es ministro del Interior. Esperemos que siga y que obtengamos algún beneficio, o por lo menos recuperar algo de lo que nos sacaron a los cordobeses», afirmaron. Martín Llaryora y Santilli se conocen desde su participación en el orteguismo, espacio articulado por Ramón «Palito» Ortega.
Una fuente de gobernaciones dialoguistas evaluó que un «relanzamiento del Gobierno» para reemplazar a Adorni hubiera sido más prolijo. También señaló que Santilli «quiere ser candidato a gobernador en la Provincia» y que «el tiempo dirá» cómo impacta esto en su carrera.
El antecedente de Guillermo Francos genera inquietud. En 2024, Francos pasó del Ministerio del Interior a la Jefatura de Gabinete tras la salida de Nicolás Posse. La cartera de Interior fue disuelta y Francos absorbió ambas funciones. Sin embargo, tras una serie de conflictos con las provincias, Milei restauró Interior y nombró a Lisandro Catalán. En noviembre, Francos y Catalán renunciaron, dando paso a la gestión de Adorni.
En casi tres años de gestión, cuatro dirigentes distintos ocuparon la Jefatura de Gabinete. «El ‘Colo’ jugó siempre en primera, tiene mucha experiencia en gestión», afirmaron en una gobernación, distinguiéndolo de sus antecesores.
La reforma electoral, en particular la eliminación de las PASO, es uno de los temas pendientes para Santilli. Aunque cosechó apoyos de oficialismos de varias provincias, genera ruidos entre algunos mandatarios, incluso aliados como Osvaldo Jaldo (Tucumán). El futuro de esta iniciativa dependerá de las conversaciones entre Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem, Karina Milei y Santiago Caputo.
