El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria estableció un nuevo esquema obligatorio para todo el país que actualiza las estrategias sanitarias, endurece los controles sobre los movimientos de hacienda y busca frenar la resistencia a los tratamientos garrapaticidas.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) aprobó un nuevo Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata Común del Bovino, que será de aplicación obligatoria en todo el territorio nacional y reemplazará el régimen vigente desde 2017.
La medida fue oficializada este miércoles mediante la Resolución 655/2026 publicada en el Boletín Oficial. Según informó el organismo, el plan busca actualizar las estrategias sanitarias frente a los nuevos escenarios epidemiológicos y al avance de cepas de garrapata resistentes a distintos principios activos. También promueve el uso racional de los productos veterinarios garrapaticidas y refuerza la vigilancia sanitaria. Incorpora herramientas de control integrado que combinan tratamientos químicos con otras prácticas de manejo para reducir la propagación del parásito.
El plan divide al país en dos grandes regiones ecológicas y establece estrategias diferenciadas según el nivel de riesgo sanitario de cada zona. Clasifica los establecimientos agropecuarios de acuerdo con su situación frente a la garrapata, definiendo categorías como establecimientos libres, infestados, en saneamiento, oficialmente limpios o con distintos grados de resistencia a los tratamientos.
Entre las principales novedades, la resolución digitaliza el Formulario de Inspección y Despacho de Hacienda (FIDHA) mediante el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA). Establece nuevos requisitos para el movimiento de bovinos, bubalinos y equinos entre zonas sanitarias y fija condiciones específicas para el traslado de animales destinados a faena inmediata.
La norma dispone que los establecimientos con infestación deberán presentar un plan de saneamiento aprobado por el SENASA y cumplir tratamientos obligatorios. En aquellos donde se detecten resistencias avanzadas, se deberán realizar bioensayos para evaluar la eficacia de los productos utilizados. Los costos de esos análisis estarán a cargo de los productores cuando corresponda.
La resolución invita a las provincias a elaborar planes operativos compatibles con los lineamientos nacionales y define responsabilidades para productores, veterinarios acreditados y entes sanitarios. Prevén sanciones para quienes incumplan las obligaciones establecidas y deroga las resoluciones que regulaban hasta ahora el Plan Nacional de Control y Erradicación de la Garrapata Bovina.
¿Qué es la garrapata bovina?
La garrapata bovina es una parasitosis externa del ganado vacuno que afecta su salud y puede generar pérdidas económicas a los productores. Según SENASA, afecta a más de 16 millones de cabezas en Argentina. Se encuentra mayormente en las provincias del norte del país.
La garrapata Rhipicephalus microplus afecta a todas las categorías y edades de los bovinos (vacas, terneros, novillos y toros), se alimenta de sangre y otros fluidos de los animales. Es considerada la de mayor presencia en la producción ganadera del mundo. En Argentina, las provincias más afectadas son Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Formosa, Tucumán, Santiago del Estero y Salta.
La presencia de esta garrapata genera pérdidas económicas debido a que deteriora la salud del animal y afecta la producción de carne. El ganado puede perder peso, lastimarse el cuero y contraer otras enfermedades. Además, la garrapata transmite el Complejo de Tristeza Bovina, asociado a Babesiosis y Anaplasmosis bovina, que producen anemia y decaimiento general, pudiendo causar la muerte de los animales.
El problema también afecta a provincias consideradas “libres” de esta garrapata, como Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y Santa Fe, ya que para evitar la propagación se requiere un control estricto de la movilidad del ganado.
