El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos informó que, desde 2026, los pasaportes ya no se sellan al ingresar o salir del país. Tanto ciudadanos estadounidenses como extranjeros deben presentar un pasaporte válido y actualizado ante las autoridades migratorias.
El pasaporte es el documento que permite viajar por casi todo el mundo. Por eso, tanto extranjeros como ciudadanos estadounidenses deben tenerlo en vigor cuando lo presenten ante las autoridades migratorias.
Desde 2026, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ya no sella los pasaportes, ya que toda la información del viajero queda registrada electrónicamente.
Control de pasaportes
El control de los pasaportes está a cargo de las aerolíneas. Antes de embarcar, son responsables de verificar que la documentación esté en regla; de no hacerlo, pueden recibir multas por parte del gobierno estadounidense. Sin embargo, esto no garantiza el ingreso a Estados Unidos, ya que los oficiales de CBP determinan si la persona puede pasar la frontera y cuánto tiempo puede permanecer en el país (formulario I-94, ahora electrónico).
Para quienes no participan del Programa de Exención de Visa (Visa Waiver Program, VWP), al que están adheridos muchos países de la Unión Europea, además de Chile y Uruguay, se requiere una visa de turista (B-2). En ese caso, el pasaporte es verificado antes del viaje en el consulado estadounidense.
Los ciudadanos estadounidenses deben presentar su pasaporte al regresar a su país, ante los oficiales de CBP o mediante un sistema de reconocimiento facial. Al salir, no es necesario mostrar el pasaporte: la aerolínea verifica la documentación y transmite los datos electrónicamente al CBP.
En todos los casos, tanto extranjeros como ciudadanos estadounidenses, es fundamental que el pasaporte esté en vigor, con una fecha de vencimiento de seis meses posteriores a la del viaje.
Renovación de pasaporte
En Estados Unidos, la renovación se realiza en el portal del Departamento de Estado mediante el formulario DS-82, siempre que el documento anterior cumpla con los siguientes requisitos:
- Haber sido emitido cuando el titular tenía 16 años o más.
- Haber sido emitido en los últimos 15 años.
- Estar en buen estado.
- Mantener el mismo nombre, salvo que el cambio pueda justificarse legalmente.
Si alguno de esos puntos no se cumple, el solicitante debe presentar una nueva solicitud completa (formulario DS-11), asistir en persona y realizar un trámite más estricto, equivalente a un primer trámite.
El Departamento de Estado informa que el trámite estándar de renovación de pasaporte lleva entre 4 y 6 semanas, mientras que el servicio exprés acelera la entrega entre 2 y 3 semanas, sin incluir los tiempos de envío. En temporada alta, el periodo puede extenderse aún más, por lo que se recomienda aplicar con anticipación.
