El debate sobre el funcionamiento del máximo tribunal estadounidense incluye iniciativas para ampliar el número de jueces y limitar sus mandatos. Las propuestas enfrentan obstáculos legislativos y una opinión pública mayoritariamente desfavorable.
La Corte Suprema de Estados Unidos es objeto de un debate sobre su funcionamiento y la percepción pública de que sus decisiones responden a posiciones políticas. Este escenario se intensificó después de fallos sobre derechos civiles, elecciones, financiamiento de campañas y atribuciones del Poder Ejecutivo. Sectores demócratas impulsan iniciativas para modificar el tribunal.
Propuestas demócratas de reforma
Según The Washington Post, una de las iniciativas plantea elevar de nueve a 13 el número de jueces. El objetivo declarado por sus impulsores es modificar el equilibrio ideológico actual del tribunal.
Otra propuesta establece mandatos de 18 años, con una nueva nominación presidencial cada dos años, en lugar del sistema de cargos de duración indefinida mientras los magistrados mantengan su posición.
También se analiza un código de ética obligatorio. La iniciativa contempla normas de conducta exigibles para los jueces y mecanismos para reducir posibles conflictos de intereses, como la colocación de activos en fideicomisos ciegos.
“Los afroamericanos de Texas y de EE.UU. han estado dando la voz de alarma sobre la Corte Suprema”, declaró James Talarico, demócrata que se postula al Senado por Texas contra el republicano Ken Paxton.
Otra discusión apunta al llamado “shadow docket”, mediante el cual la Corte resuelve asuntos de emergencia con decisiones que en algunos casos presentan explicaciones limitadas. Los promotores de la reforma pretenden establecer mayores requisitos de transparencia para este mecanismo.
Opinión pública y división partidista
El debate legislativo coincide con un nivel elevado de descontento público. Según la encuesta de Washington Post-Ipsos, el 55% de los estadounidenses desaprueba el desempeño de la Corte, mientras que el 41% lo aprueba, un resultado cercano a los niveles más bajos registrados para el tribunal.
El sondeo indicó que el 46% de los consultados considera que los jueces deciden principalmente por motivos ideológicos, frente al 25% que cree que sus resoluciones se basan fundamentalmente en la ley.
La percepción varía según la identificación partidaria: el 75% de los demócratas desaprueba la labor del tribunal, mientras que el 66% de los republicanos la aprueba.
Entre quienes atribuyen las decisiones a posiciones políticas, el 66% consideró que estas favorecen a Donald Trump y el 17% entiende que lo perjudican. La medición se realizó entre el 8 y el 13 de julio sobre 2648 personas.
Obstáculos legislativos
Para avanzar con la mayoría de los proyectos sería necesario contar con una mayoría suficiente en el Senado para superar el filibusterismo y alcanzar el umbral de 60 votos. Por ese motivo, sus impulsores reconocieron que las posibilidades de aprobación en el escenario actual son reducidas, según The Washington Post.
Los republicanos rechazaron las iniciativas y sostuvieron que buscan modificar la Corte debido a que sus fallos no coinciden con las posiciones de sectores progresistas. Los críticos de las reformas advirtieron sobre una posible consecuencia: que los jueces sean identificados cada vez más con los partidos que participaron en sus designaciones.
